domingo 22 de noviembre de 2009

La abstinencia y el reposo alargan la vida

Esta ciudad asombra. Digo ciudad y al mismo tiempo no quiero decir ciudad. Esta fotografía mal hecha está lejos de llamarse así. Uno sale y empieza a percibir un olor a miedo, a lluvias en holocausto y a basura. Entonces regresa a una voluntad más fuerte y vuelvo.
Al día siguiente trato de ir más lejos, más arriba, cruzar el abismo de las esquinas, nadar en ese mar de rostros. y el miedo acecha, y el cuerpo presiente o teme una estocada sin nombre, una explosión...
Entonces no. No salgo, sólo imagino ese caos de ruido y humo, de vendedores ambulantes y putitas disfrazadas, traficantes y sicarios y gente buena que trabaja, todos revolviéndose en las horas y en la luz del día. Pensándolo bien, para mí es mejor pasarse las horas encerrado. Después de todo esta sala en penumbras es el lugar más seguro para un periodísta que hace unos minutos colgó el teléfono que lo amenazó a muerte.
Marco Antonio Villatoro Lara (Hondureño)

martes 17 de noviembre de 2009

Comentario sobre el libro "Ciudad del Contrahombre & Noctambulario"


"Si los libros vomitaran todas las estupideces que escribimos en ellos, les aseguro que no quedaría oración o frase erguida en señal de orgullo". Así empieza uno de los poemas del salvadoreño Eleazar Rivera (1976), publicado por La Garúa en su proyecto de conectar literatura española y centroamericana. Su obra destaca por una atractiva riqueza verbal, una mirada incisiva sobre la ciudad, escritura e infancia, son sus tres asuntos predilectos, y un gusto por situar la irracionalidad al borde de la realidad: "Los muertos abandonan sus féretros. se cansan de la soledad. Extrañan el fútbol y las tabernas".

(Tomado de Revista El Ciervo nº 688-889 (julio-agosto/2008)

domingo 15 de noviembre de 2009

Foto del recuerdo

Foto cortesía de Alfonso Fajardo. Parados de derecha a izquierda: Rainier Alfaro, Alex Canizalez, Pedro Valle, Alfonso Fajardo, y al final, Edgar Iván Hernández.

viernes 13 de noviembre de 2009

Lectura en Leyendas

Foto Cortesía de René Chacón.

jueves 12 de noviembre de 2009

TALEGA 16 años despúes

El 13 de noviembre de 1993 nació en el seno de la Universidad Francisco Gavidia el Taller de Letras Gavidia, colectivo literario que después tomaría el nombre de TALEGA. Este grupo de poetas se formó gracias al entusiasmo de dos estudiantes de letras del referido centro de estudios de educación superior: Pedro Valle y Roberto Betancourth. Ellos le propusieron la creación de un conjunto literario y Mario Pleités tomó cartas en el asunto. Reclutó dos jóvenes de educación media que después llegarían a la Universidad antes mencionada a cursar estudios superiores: Alfonso Fajardo y Rainier Alfaro, quienes se unieron a Valle y a Betancourth en la agrupación. Además, se puede mencionar la participación de los poetas Alex Canizáles, que venía del amargo exilio y Edgar Iván Hernández que traía la experiencia de otros colectivos literarios, Orlando Moz, y Eleazar Rivera, que llegaba de la provincia. Así entre café, cigarros, tertulias y largas discusiones todos los sábados religiosamente había reunión en el local de extensión cultural.

TALEGA rompió al poco tiempo la relación con la Universidad y se volvió un ente autónomo. Estableció relación con otras instituciones como Fundación María Escalón de Núñez, Editorial Santillana, La Universidad de El Salvador, La Casa de la Cultura de Santa Tecla, entre otras. Esto permitió al colectivo madurar más rápido de lo planeado y establecer relaciones de cooperación con las instituciones antes mencionadas y con otros colectivos literarios del país y fuera de él. Así sin proponérselo comenzó la proyección internacional. La mayor parte de las actividades fueron organizadas gracias al entusiasmo y decidido apoyo que dio Rainier Alfaro para que cada una de ellas redundara en éxito.

Los frutos de todo este intenso trabajo poco a poco empezaron a llegar. Los poetas empezaron a publicar, ganar premios tanto dentro como fuera del país, ser incluidos en diversas antologías de poesía dentro como fuera del país, su participación en encuentros, festivales y congresos de poetas y escritores fuera y dentro de El Salvador, etc. Sin embargo, sin temor a equivocarme puedo decir, que el mayor fruto está en la obra de cada integrante de TALEGA. Obra que se ha consolidado por el manejo del lenguaje, de los diferentes recursos literarios y el contenido de la misma; que se na nutrido de la vida y la ha retratado. Es decir, han dejado una huella dentro de la literatura salvadoreña de finales del siglo pasado e inicios del presente.

Dieciséis años después no puedo más que decir ¡Salud por la poesía!


Bibliografía
-Anaya Rubio, G. N. y otros (2000). “Grupos y talleres literarios en El Salvador: décadas 1930-1990. Trabajo de Investigación para servicio social realizado por estudiantes de quinto año de la Licenciatura en Letras, Facultad de Humanidades, Universidad de El salvador: San Salvador.
-Lara, A. D. (2008). “Panorama de la poesía salvadoreña contemporánea”. Suplemento Cultural Tres Mil n° 3761, Diario Colatino: San Salvador.
-Valle, P. (2001). “¡Ocho Años de TALEGA!”. Suplemento Cultural Tres Mil, Diario COLATINO, sábado 24 de Noviembre de 2001: San Salvador.
-Vargas Méndez, J. y Morasan J. A., (2008). “Literatura Salvadoreña 1960 – 2000 Homenaje”. Ediciones del Bosque: San Salvador.

miércoles 11 de noviembre de 2009

TALEGA en Leyendas

Foto Cortesía de René Chacón.
Sentados de izquierda a derecha: Edgar Iván Hernández, Pedro Valle, Alfonso Fajardo, Alex Canizález y Eleazar Rivera

lunes 9 de noviembre de 2009

Taller Literario

a los “Talegas

Cada sábado el escenario
es el mismo
como bailar con el mundo
la música de las palabras

Alrededor de la mesa
seis pálidos fantasmas
nacidos del aire,
soñando el aire envenenado

Extraños forasteros en los libros
en la lluvia del desconcierto
de una bicicleta patoja

Unos toman pose y escuchan
-¡Son sólo eso!-
Ahí están los intimistas,
los afrancesados piadosos,
los imaginistas (a lo Ezra Pound)
y los inclaudicables “zurdo-realistas"-…

Todos con los ojos puestos
en las alas de un poema:
Riendo, fumando,
ahogando su angustia…
cierran los ojos
y se comen las metáforas de un bocado…


Alex Canizález
(Tomado del libro "Poemas del Hombre Muerto")