viernes, 25 de abril de 2008

Gana Premio en España el poeta salvadoreño Eleazar Rivera

Entrevista realizada por Carlos Parada al poeta Eleazar Rivera
El lunes, 26 de febrero, se dio a conocer la noticia de que el poeta salvadoreño Eleazar Rivera ganó el segundo certamen internacional de poesía patrocinado por la editorial La Garúa, en Barcelona. La divulgación de esta agradable noticia le correspondió a la joven poeta salvadoreña Krisma Mancía, quien coincidentalmente fue galardonada con la misma presea el año pasado.
En febrero del 2006, hace aproximadamente un año, entrevisté a Eleazar, en el restaurante La Luna de San Salvador. Aprovecho la ocasión del premio para para compartir la charla que tuve con él.
--¿Cuáles han sido los escritores nacionales e internacionales que más influencia han tenido en tu forma de pensar poética?
Primero, Roberto Armijo. Quizá de los nacionales es el que más me ha impactado. Tiene un libro que se llama El Pastor de Las Equivocaciones, que es súper. Aparte de eso, Raúl Contreras, Pedro Geoffroy Rivas, Osvaldo Escobar Velado, y Roque Dalton. Esos son los nacionales.
Los extranjeros que me gustan mucho son Pablo Neruda, César Vallejo, Baudelaire, Lezama Lima y otros, pero yo me siento más cercano a estos.
--¿Y cómo han influido ellos en tu poesía? ¿En la temática, en la técnica?
En el caso de Vallejo, creo que en los temas. La forma de plantear las cosas, creo yo. En el caso de Neruda, la sencillez, también la forma. La sencillez … y muchas veces los temas. Y en el caso de Roberto Armijo, yo siento que la visión del mundo que él tenía.
--Una visión universal, literaria, culta, ¿no?
Demasiado culta. Y eso me gusta porque yo como profesor de literatura he tenido que estudiarlo y así me fui acercando más a él.
--Y de Lezama Lima ¿qué es lo que más te interesa? porque él es un poeta difícil…
Me gusta la estructura que le da a los poemas. Ese regodeo con que va diciendo las cosas, ese barroquismo. Eso es interesantísimo, porque no es un poeta sencillo, claramente, sino un poeta demasiado oscuro. Entonces hay que trabajar más para poder estudiarlo y entenderlo.
-- Claro, Paradiso, por ejemplo, es un libro que necesita mucha preparación antes de abordarlo, yo creo.
Si, sí, definitivamente. En el caso de Lezama Lima uno tiene que haber pasado… haber leído a otros poetas y haberse preparado lo suficiente para entrar en lectura, porque si uno entra de repente, así de golpe, uno a veces la siente demasiado tediosa y no se le siente sabor a la lectura, entonces uno tiende a cortar el libro.
--Has abordado Trilce de Vallejo?
Sí.
--Es otro libro también bastante difícil. Vallejo en Trilce y Lezama Lima en su poesía en general, son poetas para poetas…
Definitivamente, porque uno generalmente cuando escribe no escribe pensando en las personas… uno escribe pensando en uno, en lo que uno siente, en lo que uno percibe, lo que uno quiere expresar en ese momento.
[… ] en el caso de los dos libros que mencionábamos, casi toda la obra de Lezama Lima, me parece que las mismas estructuras de los libros son complicadas. Una persona que agarre uno de esos libros no lo va a entender así de golpe, sino que tiene que haber una preparación, tiene que haber un estudio, un conocimiento, para poder entenderlo y no sentir tediosa la lectura, para encontrarle gusto.
--¿En tu opinión, dónde ha estado la poesía salvadoreña y hacia dónde va?
Yo creo que en la poesía salvadoreña hay varios momentos… la podríamos dividir en varias etapas. Creo que la etapa más gloriosa que tuvo la poesía salvadoreña es cuando se da la Generación Comprometida. De ahí para acá, por las mismas convulsiones intestinales que ha habido en el país, los poetas han estado al servicio de una causa, a partir de los sesenta para acá. A partir de los noventa, esa estructura se rompe, esa consigna se rompe: estar a favor de una causa. Entoces hay más libertad y ese mismo factor hizo que los escritores no tuvieran un padrino, un tutor, un mentor, alguien que estuviera indicándonos "miren lo que están haciendo es incorrecto; lo que está va por buen camino; se puede mejorar con ésto". Sin embargo, yo siento que a partir de ese momento para acá, de los Acuerdos de Paz para acá, ha habido un renacer. Pero ya con otra visión. Los poetas mayores se han acercado a los poetas jóvenes en muchos casos y eso ha enriquecido. Yo creo que sí seguimos creciendo. […] el hecho de que ya muchos poetas jóvenes estén ganando premios internacionales indica que la poesía salvadoreña cada vez va subiendo de calidad. Está dando un salto de calidad y creo que eso es positivo.
--¿Cuáles son los temas que les interesa más en estos momentos a los poetas salvadoreños?
Los temas urbanos, la ciudad. La manera en que la gente vive, se mueve. Lógicamente, la muerte siempre está presente. El amor. La soledad. La locura. La poesía misma es un tema que se está explorando bastante.
--En tu poesía he notado un elemento, una vena, de angustia. ¿Por qué sentís esa angustia?
[…] es reflejo de la misma infancia que tuve. En estos momentos siento que es una necesidad exorcisarme de esos demonios que me están persiguiendo (risas).
--¿Cuáles son las condiciones que te motivan a tomar la pluma y ponerte a escribir?
Generalmente cuando escribo es porque ha habido una impresión, porque he visto algo que me ha impresionado. Ya explicaba el contexto en que nacieron unos poemas. Acababa de morir mi hermano y necesitaba expresar algo. Entonces agarré la pluma y lógico, cuando escribí eso no estaba como está en el libro, uno después va corrigiendo, pero siento que ese es un factor muy importante: el hecho de haber vivido algo que me ha impactado. De ahí, yo generalmente escribo cuando estoy solo y me concentro en eso. A veces, también cargo la idea de escribir algo, pero no tengo la idea clara de cómo hacerlo, entonces la idea me anda rebotando en la cabeza hasta que se da el momento propicio y de repente veo que se dan las condiciones para poder escribirlo.
[…] generalmente cuando hay momentos de soledad y que las condiciones están propicias, tomo mi cuaderno, agarro mi tasa de café, porque para mi es esencial el café, a la hora de estar escribiendo…
--¿Tu droga predilecta?
Cabal. Y generalmente a veces, después de haber leído a un autor, a veces hay ahí alguna frase que me impactó y que se relacionaba coincidentemente con la idea que me andaba dando vueltas en la cabeza. Creo que esos son los momentos que me motivan y en los que prefiero escribir.
--Las primeras motivaciones que me planteaste -- tu vida, la niñez, la experiencia de la guerra, la muerte de tu hermano -- han sido experiencias fuertes que te motivan a escribir. ¿Hay experiencias, especificamente suaves…?
Hace poco, hace un año aproximadamente, estaba escribiendo un libro para niños. Creo que por el mismo hecho de ser docente he tenido contacto con los niños y el hecho de que mi esposa sea docente y más que todo le gusten los niños, las flores, los animales, el ver esas experiencias suaves de ella… he tratado de asimilarlas y plasmarlas en papel.
--¿Qué significado ha tenido para vos el Taller de Letras Gavidia (TALEGA)?
En mi caso me ha ayudado a crecer y a desarrollarme como poeta porque cuando yo llegué al taller yo era un cipote que escribía y que ni siquiera me atrevía a decir que era poeta, sino que escribía y a medida que me fui involucrando con el taller me fui sumando al trabajo, incorporándome. Fui aprendiendo las técnicas, las formas, fui aprendiendo que la escritura no es solamente una tarea o una actividad para divertirse, sino que es una actividad seria, una actividad que necesita tiempo. Me ayudó a entender eso, a entender el verdadero sentido del oficio. A comprender las dimensiones que este oficio tiene.
--Entre tus poemarios, Escombros y Crepitaciones, yo siento que hay un salto cualitativo. ¿Qué experiencias en TALEGA son las que te han servido para dar ese salto?
En el caso del taller, nosotros hacíamos una actividad que se llamaba, "pasarle la cuchilla a los poemas", que consistía básicamente en que un miembro del taller agarraba un poema, lo escribía en una pizarra y los demás comentaban si un verbo estaba bien conjugado, si un adjetivo estaba bien empleado o sobraba y se hacían todos esos aportes. De repente, el poema terminaba siendo más pequeño de lo que originalente era. Claro, ahí existía la libertad de tomar las sugerencias o desecharlas. Casi siempre se terminaban aceptando. Eso nos ha ayudado a nosotros a ver que a los poemas, por ser nuestros hijos, no le miramos errores o cosas que los demás sí le miraban, entonces [el taller] nos ayudaba a ser más rigurosos.
--¿Cómo percibís tu rol social como poeta?
Yo creo que todos los escritores de por sí tenemos un rol social desde el momento en que somos humanos y vivimos en sociedad. En mi caso, como los mismos tiempos en los que vivimos nos demandan talvez ya no hacer una protesta con respecto a los temas de actualidad (en el caso nuestro: los tratados de libre comercio las migraciones, la delincuencia, todas esas cosas que nos están afectando a diario)… hacer una protesta pero ya no así tan abiertamente sino camuflarla más y creo que en mis textos, esas declaraciones ante estas situaciones que la gente vive y por las que la gente se ve agobiada, están presentes.
--Me he dado cuenta, habiendo leído a varios poetas jóvenes en estos días en que he estado en El Salvador, de que hay una preocupación visceral por el desarrollo de la estética, el desarrollo de la técnica, y por expresar lo interno más que expresar lo externo en una forma estética a medias. ¿Qué pensás de esa opinión?
Sí, yo también siento que la mayoría de poetas jóvenes estamos preocupados por dar ese salto de calidad en la estética de nuestros textos. De hecho, yo creo que sí es visible eso y de hecho la mayoría de poetas jóvenes que yo conozco son muy exigentes en cuanto a eso. Se exigen demasiado y creo que todos nos estamos exigiendo demasiado porque sabemos que podemos dar más en cuanto a la estética, lograr la forma en nuestros poemas.
--¿Y qué elementos poéticos, en tu opinión, son los que más les alientan la curiosidad?
En muchos casos, hay poetas bastante sencillos, pero eso no quiere decir que no sean válidos. Hay [otros] poetas, en el caso de Alfonso Fajardo [por ejemplo] que es un poeta bastante a la Lezama Lima, de hecho se ve la influencia clara de Lezama Lima en Alfonso. Creo que en ese sentido existen diferentes corrientes -- podemos llamarle así -- de las formas estéticas, pero creo que son válidas tanto la sencillez, como la oscuridad, el regodeo, las metáforas, el retorcimiento dentro de las palabras. Es válido que sea algo demasiado claro. Siempre y cuando tenga calidad creo que es válido.
--¿Qué tipo de influencia han tenido en la poesía salvadoreña los poetas colombianos como Alvaro Mutis o Juan Manuel Roca?
Talvez, de influencia no podríamos hablar así abiertamente, porque son poetas que antes se conocían poco y hoy se conocen más, y de hecho hay poetas que han tenido contacto personal con ellos, pero los textos de ellos que han circulado aquí han sido demasiado escasos. Yo, de Juan Manuel Roca lo único que he oído es un casette grabado en la voz de él que ha circulado acá, y he leído algunos textos de Alvaro Mutis, pero de ahí creo que la influencia… no. O sea, hablar de influencia… no podríamos hablarlo como en el caso de Vallejo que ha sido una lectura obligada, digamos.
--Gracias, Eleazar.

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