martes, 29 de abril de 2008

Eleazar Rivera gana premio en España

Elena Salamanca
cultura@laprensa.com.sv



A la derecha, el poeta Eleazar Rivera, junto al también poeta, Pedro Valle.



El poemario “La ciudad del contrahombre”, de Eleazar Rivera (1976), ganó el II Premio Internacional de Poesía Joven La Garúa, en Barcelona. Rivera es gran maestre en poesía en juegos florales y ha ganado premios literarios en Brasil y Costa Rica. Su poemario reúne una obra de tres años y, dice el autor, está dedicado a la ciudad de Santa Ana. Krisma Mancía, poeta salvadoreña y jurado del concurso, expone las bondades del trabajo: “Una estructura impecable, interesante y tiene un estilo propio”. Mancía explica que se recibieron 150 trabajos de Latinoamérica y España. El premio consiste en la publicación de un libro, según Rivera. El año pasado, Mancía ganó el concurso.

lunes, 28 de abril de 2008

¿ Diana Espinal o la historia de un amor?

Heredera de una tradición poética donde destacan nombres como Clementina Suárez, Juana Pavón, Roberto Sosa, Alexis Ramírez, Rigoberto Paredes, entre otros y perteneciente a una generación que a base de trabajo se ha labrado un nombre dentro de la poética contemporánea de Honduras, Diana Espinal nos sorprende con su tercer hijo literario. Me refiero al libro Del ladrido del sombrero a la escama del sol.

Con este libro Espinal viene a consolidar su poética, en la que destacan la libertad en la creación, el manejo del lenguaje, la forma y el contenido poético.

Para Camandari y González (1992), el poema es una concreción del lenguaje. Esta idea es sostenida por Bousoño (1976) cuando afirma que la emoción lírica viene siempre proporcionada por una sustitución realizada por la lengua. Además, recordemos que la libertad fue unos de los conceptos introducidos con el aparecimiento del verso libre (Utrera, 2001).

Espinal no es ajena a estos conceptos y los aplica no solo al momento de expresarse sino también cuando está construyendo su edificio lingüístico; es decir, el poema. La concreción lírica del lenguaje y el uso libre del mismo vienen expresados en la construcción de poemas en verso libre donde no se respetan las formas tradicionales y además, se juega con la plasticidad éste:
Ese color de cómplice
Se cubre las caderas con dos
I
M
P
U
D
E
N
C
I
A
S
O como ocurre en el poema 50:
Una moraleja de harapienta escritura
Deletreaba:
I n s t a n t á n e o
C o n v o c a d o s
I m p r e v i s t a s


La libertad se convierte en un concepto que deja de ser abstracto. Es perceptible en la creación poética y en la forma de expresión. El uso que se hace del lenguaje y de los diferentes recursos literarios nos demuestra que nos encontramos frente a una poeta que a paso seguro se apropia de los diferentes artificios de la palabra.


El libro en cuestión, tiene dos ejes temáticos que predominan en todo el texto: El Amor y el desamor. Sabido es que el amor es uno de los temas universales de la poesía y que la mayor poesía es la vida. Por lo tanto, su persistencia en la misma es reflejo de los diferentes estados en los que el poeta se encuentra. Espinal utiliza signos sugerentes para guiar al lector a donde ella quiere que éste llegue y para hacerlo sentir lo que ella quiere que éste sienta. Esto hace que el tratamiento de los ejes temáticos sea de manera tan fina que aunque esté describiendo un acto sexual no cae en la pornografía gráfica ni en la vulgaridad. Se trata de un amor puro de la amada hacia su amado, de un sentimiento sincero que necesita ser correspondido, pero que las diferentes situaciones de la vida lo impiden:
Ahora entiendo
Porqué tanto alacrán en la casa
Ahora entiendo
Porqué estallaban los focos así de la nada
Y
Porqué las lágrimas del techo se desmayaban
Y
Rompían la pantorrilla del primogénito

Pero ante la situación del desamor, la poeta se levanta para cantarle al amor:
Vamos a fusilar
Todos esos pececillos mudos que se remolinan
En nuestras lenguas
Así la poeta nace nuevamente con nuevos brillos, altiva y orgullosa de amar y ser correspondida.

El nombre el libro en una metáfora del ladrido del sombrero vendría a ser la estación del desamor, donde el ladrido cobra un simbolismo al ser el lamento por la ausencia del ser amado y a la escama del sol la estación donde el sol alumbra nuevamente con la presencia del ser amado.

Bibliografía
Bousoño, C. (1976). Teoría de ka expresión poética. Gredos: Madrid.
Comandadri Zanotti, J. G. y Gonzáles Huguet, A. C. (1992). “Poesía Salvadoreña de 1870-1930)”. Tesis para la obtención del título licenciado en Letras, Universidad Centroamericana José Simeón Cañas, San Salvador, El Salvador.
Espinal Meza, D. A. (2007). “Del ladrido del sombrero a la escama del sol”. Litografía López: Tegucigalpa.
Utrera Torremocha, M. V. (2001). “Historia y teoría del verso libre”. Padilla libros editores & libreros: Sevilla.

viernes, 25 de abril de 2008

Recuento Històrico de los estudios linguìsticos del español dialectal salvadoreño

“El español centroamericano ha sido objeto de muy poco estudio”, afirma Lipski (2006). Coincide con Lipski, Romero (2003), quién afirma, que “el castellano en El Salvador es un terreno poco explorado”. Este no es más que una variedad del español que se habla en América. Esta variedad comparte rasgos del español estándar. Hablaríamos de un español dialectal salvadoreño.

De todos es conocido que el español llegó ha América cuando los españoles llegaron. Primero, durante el mal llamado descubrimiento; y posteriormente, en la conquista. El idioma fue una forma de dominación. En diferentes documentos eclesiásticos se encuentra constancia de que los nativos aprendían el castellano y lo utilizaban en su comunicación diaria.

El primero en escribir sobre el español de América fue Cuervo, con sus “Observaciones al español de Colombia”. A raíz de este trabajo, en los demás países de América aparecieron observaciones sobre las diferentes variedades dialectales del español. El primer nivel de dichas observaciones fue netamente descriptiva y posteriormente, se da una adecuación explicativa.

Las teorías sobre el español de América, han servido para estudiar las diferentes variedades dialectales. Las principales teorías mediante las cuales se ha pretendido explicar en América según Quesada (2002) son las siguientes:

a- Teoría del sustrato
Estudiosos como Henríquez Ureña, han afirmado que el español de América tiene origen en vocablos aborígenes. El español es diferente por la herencia de las lenguas indígenas.

En El Salvador, quien capitalizó los postulados de Ureña fue Geofroy Rivas.

b- Teoría Poligenética:
El origen del español de América tuvo muchas fuentes según los españoles que colonizaron. Busca explicar el desprestigio de la teoría del sustrato.

c- Teoría de la Hidalguización:
Esta teoría sostiene que el español está en la clase media y alta de España (Hidalgos), quienes vieron la posibilidad de hacer fortuna en América y de allí el uso de las formas de cortesía.

d- Teoría Andalucista:
Canfield es el representante de esta teoría que afirma que los primeros pobladores españoles que llegaron a América eran de origen andaluz y que de allí el acento lingüístico. Andalucía fue importante porque allí estaba la “Casa de Contratación de Sevilla” que monopolizaba el comercio con las colonias. El andalucismo es alma de las influencias más importantes del español de América, pero no es la única.

Alvar a este respecto, afirma:
“Hemos llegado a otro punto fundamental: Sevilla. Mil veces se ha discutido, la urbe dio la norma del español de América. Para mí, al menos, las cosas están claras: sabemos más que en tiempos de Henríquez Ureña y no podemos atenernos a unos datos que sobre paupérrimos eran parciales…Creo haber explicado por qué el español de América, siendo sevillano, no es solo sevillano, sino que está refrenado por los colonizadores de León y Castilla…” (Alvar, 2000: 7)

e- Teoría de la Koiné y la Estandarización:
Fue sugerida por Guillermo Guitarde y otros. Se refiere al surgimiento de la variedad dialectal a partir de otras variedades. El desarrollo creó sus propias variedades.

f- Teoría de la semicriollización
Es aplicable a las variedades del caribe. Tiene como fundamento el vínculo entre el español y las lenguas de origen africano.

Es a partir de todas estas teorías que se ha buscado explicar el surgimiento del español dialectal salvadoreño.

Quezada Pacheco (2002), divide en tres períodos el estudio del español en Centroamérica y por consecuencia en El Salvador:
a- Finales del siglo XIX
Su base era la Real Academia. Sus rasgos eran catalogados como “Barbarismos”, “Vicios” o “Provincialismos”. En El Salvador cita a Salazar García con sus obras: “Diccionario de Provincialismos y Barbarismos”.
b- Mediados del siglo XX
Autores con marco teórico y conceptual libre de prejuicios academicistas (generalmente extranjeros). En el Salvador, hay que mencionar a Canfield con sus obra “Andalucismos en el español salvadoreño” y “Observaciones al español salvadoreño”.

c-Estudios que centran su atención en el elemento indígena. Entre estos autores hay que mencionar a Barberena (1910) y a Geoffroy Rivas (1967).

En El Salvador el primer trabajo del que tenemos noticias es “Diccionario de Regionalismos y Barbarismos”, que fue escrito por Salazar García (1910), que consiste es un catálogo de los malos usos del castellano. Es decir, catálogo de lecciones del buen hablar. En el libro se sostiene la tesis que como hablan los salvadoreños es vicio y lo estándar es lo correcto. Salazar García muestra como se habla en la época el español salvadoreño. La obra tiene carácter normativo didáctico. No es una obra propiamente lingüística; pero, tiene un valor lingüístico. No es un estudio, sino una presentación de datos. Este libro se convirtió en fuente para el estudio del español salvadoreño de finales del siglo XIX y principio del siglo XX.

Posteriormente, tenemos los libros “Topónimos del Salvador” escrito por Membreño (1896); “Quicheísmos en El Salvador” de Barberena y un artículo titulado “En defensa del idioma”, escrito por Peralta Lagos (1930). En este último, Peralta Lagos habla de defender el castellano para que no se corrompa debido al peligro que representaba en ese momento la expansión económica-cultural de países como Italia, Alemania, Inglaterra y Francia (Peralta Lagos, 1930:7). Sostiene la tesis de mantener la unidad del español.
Peralta Lagos observa algunas características morfológicas, lexicales y fonéticas del español que se habla en El Salvador. Entre las características fonéticas menciona: “La gente culta procura hablar correctamente, aunque en el lenguaje familiar se emplea el vos, igual que en Argentina, y los mismo que los andaluces no decimos vosotros, sino ustedes, como plural de tú, y pronunciamos como s la c y la z” (Peralta Lagos, 1930:9).

Los estudios más serios sobre el español salvadoreño los hizo Canfield (profesor en la Universidad de Rochester, New York). En los veranos de 1951 y 1952, Canfield visitó el territorio salvadoreño para hacer una investigación empírica; es decir con informantes directos.

Las primeras observaciones de Canfield aparecieron en la revista “Hispania” (1953) bajo el nombre “Andalucismos en la pronunciación salvadoreña”. En este artículo, que es una breve descripción del español salvadoreño sostiene que esta variante dialectal es demasiado relajada, que abusa de la ultracorrección y es arcaica.

Posteriormente, Canfield escribió el artículo “observaciones sobre el español Salvadoreño” (1960), en el que aplica el “cuestionario lingüístico hispanoamericano” del Profesor Navarro Tomás. En él, ahonda en las diferentes características fonéticas del español hablado en El Salvador. Sin embargo, la crítica más fuerte que se le puede hacer a este artículo es que los datos no coinciden numéricamente. No deja diferencias lexicales entre géneros, profesiones, clases sociales, etc. Con todo y eso, tiene la rigurosidad de ser un trabajo de campo con objetividad científica.

Las características fonéticas más importantes que Canfield encontró en el español salvadoreño son las siguientes:
1- Conservación de la oclusividad de b, d y g.
2- Realización ciceante de la sibilante “S”
3- Relajamiento de “Y”.
4- Ultracorrección.
5- N final ante pausa es velar.

Posterior a los estudios de Canfield, se realizó un estudio sobre el lenguaje utilizado en la novela “Jaragua” (1950) escrita por Napoleón Rodríguez Ruiz. El estudio lo realizó González Rodas. El autor se centro en hacer un estudio fonológico del lenguaje utilizado por los personajes de la obra de Rodríguez Ruiz. Los fenómenos que interesaron a González Rodas fueron los siguientes: dislocación del acento, destrucción del hiato, yeísmos, voces extranjeras, arcaísmos, asimilación y disimilación, cambios por adicción (prótesis, epéntesis y paragoge), cambios por supresión (aféresis, apócope y síncopa), cambios por inversión, etimología popular y ultracorrección, equivalencia acústica: vocalización y consonantización, voces onomatopéyicas y sonidos diversos.

Le llegó el turno a Geoffroy Rivas. Joven poeta que había pasado una temporada en México. Regresaba de su exilio en tierra aztecas y venía con ideas frescas. Sus trabajos aunque empíricos, son de mucha ayuda en el desarrollo del estudio del lenguaje salvadoreño. Escribió dos libros: “El Español que hablamos en El Salvador” (1969) y “La Lengua Salvadoreña” (1978). En ambos textos, sostiene que el español que hablamos en El Salvador, tiene sustrato Nahuat:
“La primera corriente de asimilación de vocablos nahuas al español fue provocada por los propios conquistadores, quienes al tropezar con plantas, animales y cosas que les eran totalmente desconocidos y para los cuales no había nombre alguno en español, se vieron forzados a adoptar el nombre nahua para designarlos, especialmente cuando se trababa de alimentos…

La segunda corriente, la más importante y que más decisiva influencia ha ejercido sobre el español que hablamos en El Salvador, se produjo cuando los indígenas, ya establecida la Colonia, comenzaron ha hablar español.” (Geoffroy Rivas, 2004:20)

Geoffroy Rivas es el máximo representante de las ideas de Henríquez Ureña en el campo lingüístico en el país. Es evidente que desconoció los estudios realizados por Canfield una década antes. De haberlos conocido seguramente no habría escrito lo que escribió. Sin embargo, tiene el mérito de ser el primer lingüista salvadoreño que estudia la lengua salvadoreña con la rigurosidad del caso. Otra crítica a los trabajos de Rivas es que no tienen bibliografía ni hace referencia a dónde obtuvo los datos que presenta en ellos. Debemos suponer que fueron obtenidos en el campo, dado que así lo había propuesto él en el discurso que pronunció en la academia salvadoreña de la lengua cuando aceptó ser miembro de número de dicha entidad:
“Vengo con el inmenso deseo de sacar esta Academia a la calle, de llevármela a pasear por la avenida, de ir con ella a las covachas de la fortaleza, de instalarla en el Zanjón Zurita, en el chiquero, en los alrededores del tiangue de Mejicanos. Quiero que un domingo de éstos se vaya conmigo a la plaza de Atiquizaya, para que aprenda el idioma salvadoreño, el verdadero “idioma salvador”. (Geoffroy Rivas, 1998).

En los años ochenta, durante una pasantía en la Universidad Católica Centroamérica (UCA), Maxwell, publicó un artículo titulado “El español en El Salvador” (1980). En este artículo Maxwell estudia dos aspectos lingüísticos: fonología y morfología. Al interior del estudio de cada rama lingüística hace la siguiente división: salvadoreño general, salvadoreño laboral, regional, y literatura. Este estudio es de carácter generativo y para hacer los señalamientos se vale de una regla generativa que sirve para validar lo que esta apuntando.

En la literatura le interesa la obra de Rodríguez Ruiz, Dalton, Salarrué. Allí hay dos fenómenos que le interesan particularmente: seseo y yeísmo.

No es sino hasta en la década de los 90s que Lipski, durante un congreso de literatura en honor del célebre escritor salvadoreño nicaragüense Juan Felipe Toruño, lee su discurso magistral: “El Español que se habla en EL Salvador y su importancia para la dialectología hispanoamericana” (2000) y “Creación del lenguaje centroamericano en la obra narrativa de Juan Felipe Toruño” (1998, 2006).

En el primer artículo, hace un estudio del voseo, de algunos aspectos léxicos y fonéticos. Entre los aspectos fonéticos que le interesan podemos mencionarlos siguientes: velarización de /n/ al final de la palabra, la realización de jota, la realización de b oclusiva después de consonante, la /y/ intervocálica, entre otros.


En el segundo artículo, Lipski, hace un recorrido por las obras “El Silencio” y “De dos tierras: Cuentos”. Los aspectos que interesan a Lipski son el voseo, y algunas modificaciones fonéticas presentes en el español salvadoreño y nicaragüense. Estas modificaciones son las realizaciones fonéticas; así también, la utilización de regionalismos (vocablos).

En la universidad de El Salvador, Henríquez, publicó un artículo titulado: “Observaciones del español de El Salvador” (2001). Henríquez, hace un recorrido morfosintáctico, fonético y lexical de la lengua salvadoreña. En el campo fonético, le interesa:
a- El seseo:
Fenómeno fonético común a todas las clases sociales salvadoreñas, que consiste en la unificación en la pronunciación de los fonemas /S/, /Z/, /C/ en /S/.
b- Yeísmo:
El fonema palatal /LL/ se confunde con el fonema /Y/. Se pronuncia exactamente igual vaya y valla.
c- La aspiración:
Fenómeno que consiste en el paso de articulación a un simple soplo, producido por espiración del aire. En El Salvador se acostumbra a aspirar la S al final de la palabra.
d- Cambios en puntos de articulación:
En El Salvador es común la velarización de por confusión acústica de /j/ por /F/. La /V/ se confunde con la /b/ y se velariza la /N/ al final de la palabra o del sintagma.
e- La asibilación:
Este fenómeno consiste en el paso de vibrante múltiple a sibilante fricativa.
f- Las variedades lexicales:
Aporte léxico de lenguas indígenas al español en diferentes zonas geográficas del país.

Posterior a este estudio, Romero publicó su “Diccionario de salvadoreñismos” (2003). La visión plasmada por el autor es fundamentada en la tesis sustratista defendida por Geoffroy Rivas. Es evidente que Romero desconoce los trabajos de Canfield (1953), Maxwell (1980), Henríquez (2001).

Si es interesante que proponga que para el estudio del español en El Salvador se haga dividiendo el territorio salvadoreño en tres zonas lingüísticas. Sin embargo al referirse al fenómeno fonético es demasiado escueto. Solamente establece que para de diferencias entre los países de Centro América con El Salvador:
“a- La primera es que con los vecinos Hondureños es con quienes menos nos diferenciamos los salvadoreños. En cambio inmediatamente salta la diferencia con los guatemaltecos, nicaragüenses, costarricenses y los panameños.
b- Tal vez el fenómeno fonético más notable sea el de la s aspirada, no suprimida como lo hacen los nicaragüenses.
c- Nuestra r es fuerte y no sibilante o fricativa como la de los guatemaltecos y costarricenses.
Hay resistencia al sonido de la sh del inglés y de las lenguas indígenas, para convertirlo en ch. Se oye chell en vez de shell, chila en vez de shila y chula en vez de shula.
d- Tampoco tenemos la contracción ao que se hace a la terminación ado de los adjetivos, tal como lo oímos a los guatemaltecos y a los españoles.
e- En el habla familiar es frecuente la mezcla de la confusión del tú y el vos con sus respectivas formas verbales.
f- Se usa mucho la forma perifrástica “ir a” acompañando al verbo, en lugar de ir el verbo solo.
g- Entre las muletillas tal vez más usadas sea “ese”, “como se llama”, etc.

Finaliza haciendo alusión a que gramaticalmente el dialecto salvadoreño está siendo descuidado por los hablantes. Presenta una visión estática del idioma, olvidando que el idioma es cambiante y está en constante evolución. Hace alusión al español utilizado por algunos escritores, entre los que menciona a Salarrue, Cristóbal Humberto Ibarra, Napoleón Rodríguez Ruiz, Arturo Ambrogi, entre otros.

Los estudios más importantes de los últimos diez años sobre el español dialectal salvadoreño los ha realizado Azcúnaga. “Estudios canónicos del Español Salvadoreño” (2004), se llama un artículo en el que hace un recuento de los trabajos más importantes en los que se ha estudiado el español salvadoreño, centrándose en los trabajos de Geoffroy Rivas. Según él, Rivas desarrolla las siguientes ideas:
1- Critica la concepción purista de la lengua (gramática tradicional).
2- Relación entre lenguaje, pensamiento, cultura y sociedad.
3- Conceptos de Substrato, superestrato aparejados a la vinculación sociedad, cultura y pensamiento.
4- El español de América sujeto a una serie de procesos de tipo sociocultural, de mestizaje y cambio.
5- Las influencias del náhuat en el español tiene dos grandes momentos: cuando los españoles asimilaron vocablos nahuas al español y cuando los náhuas comenzaron a hablar español.

“Fonética del español salvadoreño”, se encuentra aún inédito. Precisamente en este momento Azcúnaga (2007) está trabajando en un Atlas Lingüístico de EL Salvador.

Otro gran aporte a este campo de estudio han sido las tesis de para optar a un grado académico dentro de la Universidad de El Salvador y universidades extranjeras. Entre estas podemos mencionar las siguientes:
a- “El sustantivo en el español coloquial salvadoreño. Niveles morfosintáctico y lexical”. Por Hilda Dolores Aguilar Chacón y Gladis Elvira Bolaños Bolaños (1991).
b- “Una perspectiva del voseo: una comparación de dos naciones voseantes, Guatemala y El Salvador”. Por Sandra Baumel –Schreffler (1989).

El Instituto Caro y Cuervo en su boletín II del año 1946, publicó un artículo de Enrique D. Tovar y R. titulado “Contribución al estudio del lenguaje salvadoreño”.

De todo lo expuesto anteriormente se deduce:
1- Que en el estudio del español dialectal salvadoreño ha habido dos tesis que han prevalecido: la sustratista y la andalucista. La primera más romántica que científica y la segunda con más fundamentos teóricos y con una visión más explicativa y científica.
2- Que el desconocimiento de algunos trabajos sobre el tema en cuestión ha hecho que algunos autores pequen de ignorancia y sostengan tesis que ya fueron debatidas y superadas.
3- Que hace falta mucho más estudio al español salvadoreño para poder establecer con certeza los diferentes fenómenos que se presentan en el español dialectal salvadoreño.

Bibliografía
1- Alvar, M. (2000). “Manual de dialectología hispánica”. Editorial Ariel, primera
reimpresión de la primera edición: Barcelona.
2- Alvar, M., (1983). “Estructuralismo, geografía y dialectología actual”. Editorial
Gredos, 1ª. reimpresión de la segunda edición: Madrid.
3- Álvarez Aguilar, H. D. y Bolaños, G. E. (1991). “El sustantivo en el español
coloquial salvadoreño. Niveles morfosintáctico y lexical”. Tesis para la
obtención del título de Licenciada en Letras, Facultad de Humanidades,
Universidad de El Salvador, San Salvador, El Salvador.
4- Armijo, R. y Rodríguez Ruiz, N., (1965). “Francisco Gavidia: la odisea de su
genio” (tomo II). Dirección General de Publicaciones: San Salvador.
5- Azcúnaga López, R., (2007, Enero- Febrero). “Apuntes para un esquema de
periodización de las lenguas indígenas en El Salvador”. Revista Minerva N0. 6,
p. 8.
6- Azcúnaga López, R., (2004). “Estudios canónicos del Español Salvadoreño”.
Revista Minerva No. 3
7- Canfield, D. (1953). “Andalucismos en la pronunciación Salvadoreña” Revista
Hispania, Vol.36, No. 1. P. 32.
8- Canfield, D. (1960). “Observaciones sobre El español salvadoreño”, Revista
Filología, No.6, Págs. 29-76.
9- Chambers, J.K y Trudgill, P. (1994). “La Dialectología”. Visor Libros: Madrid.
10- Coseriu, E., (1985) “El hombre y su lenguaje”. Editorial Gredos, 1ª. Reimpresión
de la primera edición: Madrid.
11- D´Introno, F., (1995) “Fonética y fonología actual del español”. Ediciones Cátedra:
Madrid.
12- Geoffroy Rivas, P., (2004). “La Lengua Salvadoreña”. Dirección de Publicaciones
e Impresos, primera reimpresión de la segunda edición: San Salvador.
13- Geoffroy Rivas, P., (2004). “El español que hablamos en El Salvador”. Dirección
de Publicaciones e Impresos, primera reimpresión de la segunda edición: San
Salvador.
14- Geoffroy Rivas, Pedro. (1998). “La raíz mágica”. Dirección de Publicaciones e
Impresos: San Salvador.
15- Gili Gaya, S., (1966). “Elementos de Fonética General”. Editorial Gredos, 5a.
edición: Madrid.
16- Gonzáles Rodas, P. (1963). “Jaraguá, una novela salvadoreña: estudio fonológico”.
Editorial Universitaria: San Salvador.
17- Henríquez, J., (2001). “Antología Lingüística Vol. IX”. Ediciones Maquilishuat:
San Salvador.
18- Jakobson, R., (1976). “Nuevos ensayos de lingüística”. Siglo XXI: México.
19- Juárez, s. (2000). “Puro Guanaco”, Ediciones Salvador Juárez 3ª. Edición: San
Salvador.
20- Juárez, S. (2000). “Sin Oficio ni beneficio”, Ediciones Salvador Juárez: San
Salvador.
21- Juárez, S. (2001). “Veinte poemas de rigor y una canción desperdigada”, Ediciones
Salvador Juárez, 2ª. Edición: San Salvador.
22- Lipski, J., (2006). “Creación del Lenguaje Centroamericano en la obra narrativa de
Juan Felipe Toruño”. Revista iberoamericana, Volumen LXXII, No. 215-216,
Abril-Septiembre, Págs. 349-368.
23- Lipski, J., (2000) “El español salvadoreño y su importancia para la dialectología
Salvadoreña”. Revista Científica, Universidad Don Bosco, Año 1 # 3: San
Salvador.
24- Lope Blanch, J. M., (1989). “Estudios de lingüística hispanoamericana”.
Publicaciones del Centro de Lingüística Hispánica: México.
25- Maxwell, J. M., (1980). “El Español en El Salvador”. Revista ECA, diciembre,
Págs. 1552.
26- Montes Giraldo, J. J., (1995). “Dialectología General e hispanoamericana”.
Publicaciones del Instituto Caro y Cuervo, 3ª. Edición: Santa Fé de Bogotá.
27- Peralta Lagos, J. M., (1930). “En defensa del Idioma”. Compañía Iberoamericana
de Publicaciones: Madrid.
28- Quesada Pacheco, M. A. (2002). “El Español de América”. 2ª. Edición, Editorial
Tecnológica de Costa Rica: San José.
29- Romero, M., (2003). “Diccionario de Salvadoreñismos”. Editorial Delgado:
Antiguo Cuscatlán.
30- Salazar García, S., (1910). “Diccionario de Provincialismos y Barbarismos”.
Imprenta la Unión, 2ª. Edición: San Salvador.
31- Saussure, F. (1967). “Curso de Lingüística General”. Losada: Buenos Aires.
32- Vaquero de Ramírez, M., (2004). “La dialectología hispanoamericana en los últimos
Veinticinco años”. Revista LEA, Págs. 101.
33- Vargas Méndez, J. (2006). “El Salvador: sus hablantes”. Ediciones Venado del
Bosque: San Salvador.

Gana Premio en España el poeta salvadoreño Eleazar Rivera

Entrevista realizada por Carlos Parada al poeta Eleazar Rivera
El lunes, 26 de febrero, se dio a conocer la noticia de que el poeta salvadoreño Eleazar Rivera ganó el segundo certamen internacional de poesía patrocinado por la editorial La Garúa, en Barcelona. La divulgación de esta agradable noticia le correspondió a la joven poeta salvadoreña Krisma Mancía, quien coincidentalmente fue galardonada con la misma presea el año pasado.
En febrero del 2006, hace aproximadamente un año, entrevisté a Eleazar, en el restaurante La Luna de San Salvador. Aprovecho la ocasión del premio para para compartir la charla que tuve con él.
--¿Cuáles han sido los escritores nacionales e internacionales que más influencia han tenido en tu forma de pensar poética?
Primero, Roberto Armijo. Quizá de los nacionales es el que más me ha impactado. Tiene un libro que se llama El Pastor de Las Equivocaciones, que es súper. Aparte de eso, Raúl Contreras, Pedro Geoffroy Rivas, Osvaldo Escobar Velado, y Roque Dalton. Esos son los nacionales.
Los extranjeros que me gustan mucho son Pablo Neruda, César Vallejo, Baudelaire, Lezama Lima y otros, pero yo me siento más cercano a estos.
--¿Y cómo han influido ellos en tu poesía? ¿En la temática, en la técnica?
En el caso de Vallejo, creo que en los temas. La forma de plantear las cosas, creo yo. En el caso de Neruda, la sencillez, también la forma. La sencillez … y muchas veces los temas. Y en el caso de Roberto Armijo, yo siento que la visión del mundo que él tenía.
--Una visión universal, literaria, culta, ¿no?
Demasiado culta. Y eso me gusta porque yo como profesor de literatura he tenido que estudiarlo y así me fui acercando más a él.
--Y de Lezama Lima ¿qué es lo que más te interesa? porque él es un poeta difícil…
Me gusta la estructura que le da a los poemas. Ese regodeo con que va diciendo las cosas, ese barroquismo. Eso es interesantísimo, porque no es un poeta sencillo, claramente, sino un poeta demasiado oscuro. Entonces hay que trabajar más para poder estudiarlo y entenderlo.
-- Claro, Paradiso, por ejemplo, es un libro que necesita mucha preparación antes de abordarlo, yo creo.
Si, sí, definitivamente. En el caso de Lezama Lima uno tiene que haber pasado… haber leído a otros poetas y haberse preparado lo suficiente para entrar en lectura, porque si uno entra de repente, así de golpe, uno a veces la siente demasiado tediosa y no se le siente sabor a la lectura, entonces uno tiende a cortar el libro.
--Has abordado Trilce de Vallejo?
Sí.
--Es otro libro también bastante difícil. Vallejo en Trilce y Lezama Lima en su poesía en general, son poetas para poetas…
Definitivamente, porque uno generalmente cuando escribe no escribe pensando en las personas… uno escribe pensando en uno, en lo que uno siente, en lo que uno percibe, lo que uno quiere expresar en ese momento.
[… ] en el caso de los dos libros que mencionábamos, casi toda la obra de Lezama Lima, me parece que las mismas estructuras de los libros son complicadas. Una persona que agarre uno de esos libros no lo va a entender así de golpe, sino que tiene que haber una preparación, tiene que haber un estudio, un conocimiento, para poder entenderlo y no sentir tediosa la lectura, para encontrarle gusto.
--¿En tu opinión, dónde ha estado la poesía salvadoreña y hacia dónde va?
Yo creo que en la poesía salvadoreña hay varios momentos… la podríamos dividir en varias etapas. Creo que la etapa más gloriosa que tuvo la poesía salvadoreña es cuando se da la Generación Comprometida. De ahí para acá, por las mismas convulsiones intestinales que ha habido en el país, los poetas han estado al servicio de una causa, a partir de los sesenta para acá. A partir de los noventa, esa estructura se rompe, esa consigna se rompe: estar a favor de una causa. Entoces hay más libertad y ese mismo factor hizo que los escritores no tuvieran un padrino, un tutor, un mentor, alguien que estuviera indicándonos "miren lo que están haciendo es incorrecto; lo que está va por buen camino; se puede mejorar con ésto". Sin embargo, yo siento que a partir de ese momento para acá, de los Acuerdos de Paz para acá, ha habido un renacer. Pero ya con otra visión. Los poetas mayores se han acercado a los poetas jóvenes en muchos casos y eso ha enriquecido. Yo creo que sí seguimos creciendo. […] el hecho de que ya muchos poetas jóvenes estén ganando premios internacionales indica que la poesía salvadoreña cada vez va subiendo de calidad. Está dando un salto de calidad y creo que eso es positivo.
--¿Cuáles son los temas que les interesa más en estos momentos a los poetas salvadoreños?
Los temas urbanos, la ciudad. La manera en que la gente vive, se mueve. Lógicamente, la muerte siempre está presente. El amor. La soledad. La locura. La poesía misma es un tema que se está explorando bastante.
--En tu poesía he notado un elemento, una vena, de angustia. ¿Por qué sentís esa angustia?
[…] es reflejo de la misma infancia que tuve. En estos momentos siento que es una necesidad exorcisarme de esos demonios que me están persiguiendo (risas).
--¿Cuáles son las condiciones que te motivan a tomar la pluma y ponerte a escribir?
Generalmente cuando escribo es porque ha habido una impresión, porque he visto algo que me ha impresionado. Ya explicaba el contexto en que nacieron unos poemas. Acababa de morir mi hermano y necesitaba expresar algo. Entonces agarré la pluma y lógico, cuando escribí eso no estaba como está en el libro, uno después va corrigiendo, pero siento que ese es un factor muy importante: el hecho de haber vivido algo que me ha impactado. De ahí, yo generalmente escribo cuando estoy solo y me concentro en eso. A veces, también cargo la idea de escribir algo, pero no tengo la idea clara de cómo hacerlo, entonces la idea me anda rebotando en la cabeza hasta que se da el momento propicio y de repente veo que se dan las condiciones para poder escribirlo.
[…] generalmente cuando hay momentos de soledad y que las condiciones están propicias, tomo mi cuaderno, agarro mi tasa de café, porque para mi es esencial el café, a la hora de estar escribiendo…
--¿Tu droga predilecta?
Cabal. Y generalmente a veces, después de haber leído a un autor, a veces hay ahí alguna frase que me impactó y que se relacionaba coincidentemente con la idea que me andaba dando vueltas en la cabeza. Creo que esos son los momentos que me motivan y en los que prefiero escribir.
--Las primeras motivaciones que me planteaste -- tu vida, la niñez, la experiencia de la guerra, la muerte de tu hermano -- han sido experiencias fuertes que te motivan a escribir. ¿Hay experiencias, especificamente suaves…?
Hace poco, hace un año aproximadamente, estaba escribiendo un libro para niños. Creo que por el mismo hecho de ser docente he tenido contacto con los niños y el hecho de que mi esposa sea docente y más que todo le gusten los niños, las flores, los animales, el ver esas experiencias suaves de ella… he tratado de asimilarlas y plasmarlas en papel.
--¿Qué significado ha tenido para vos el Taller de Letras Gavidia (TALEGA)?
En mi caso me ha ayudado a crecer y a desarrollarme como poeta porque cuando yo llegué al taller yo era un cipote que escribía y que ni siquiera me atrevía a decir que era poeta, sino que escribía y a medida que me fui involucrando con el taller me fui sumando al trabajo, incorporándome. Fui aprendiendo las técnicas, las formas, fui aprendiendo que la escritura no es solamente una tarea o una actividad para divertirse, sino que es una actividad seria, una actividad que necesita tiempo. Me ayudó a entender eso, a entender el verdadero sentido del oficio. A comprender las dimensiones que este oficio tiene.
--Entre tus poemarios, Escombros y Crepitaciones, yo siento que hay un salto cualitativo. ¿Qué experiencias en TALEGA son las que te han servido para dar ese salto?
En el caso del taller, nosotros hacíamos una actividad que se llamaba, "pasarle la cuchilla a los poemas", que consistía básicamente en que un miembro del taller agarraba un poema, lo escribía en una pizarra y los demás comentaban si un verbo estaba bien conjugado, si un adjetivo estaba bien empleado o sobraba y se hacían todos esos aportes. De repente, el poema terminaba siendo más pequeño de lo que originalente era. Claro, ahí existía la libertad de tomar las sugerencias o desecharlas. Casi siempre se terminaban aceptando. Eso nos ha ayudado a nosotros a ver que a los poemas, por ser nuestros hijos, no le miramos errores o cosas que los demás sí le miraban, entonces [el taller] nos ayudaba a ser más rigurosos.
--¿Cómo percibís tu rol social como poeta?
Yo creo que todos los escritores de por sí tenemos un rol social desde el momento en que somos humanos y vivimos en sociedad. En mi caso, como los mismos tiempos en los que vivimos nos demandan talvez ya no hacer una protesta con respecto a los temas de actualidad (en el caso nuestro: los tratados de libre comercio las migraciones, la delincuencia, todas esas cosas que nos están afectando a diario)… hacer una protesta pero ya no así tan abiertamente sino camuflarla más y creo que en mis textos, esas declaraciones ante estas situaciones que la gente vive y por las que la gente se ve agobiada, están presentes.
--Me he dado cuenta, habiendo leído a varios poetas jóvenes en estos días en que he estado en El Salvador, de que hay una preocupación visceral por el desarrollo de la estética, el desarrollo de la técnica, y por expresar lo interno más que expresar lo externo en una forma estética a medias. ¿Qué pensás de esa opinión?
Sí, yo también siento que la mayoría de poetas jóvenes estamos preocupados por dar ese salto de calidad en la estética de nuestros textos. De hecho, yo creo que sí es visible eso y de hecho la mayoría de poetas jóvenes que yo conozco son muy exigentes en cuanto a eso. Se exigen demasiado y creo que todos nos estamos exigiendo demasiado porque sabemos que podemos dar más en cuanto a la estética, lograr la forma en nuestros poemas.
--¿Y qué elementos poéticos, en tu opinión, son los que más les alientan la curiosidad?
En muchos casos, hay poetas bastante sencillos, pero eso no quiere decir que no sean válidos. Hay [otros] poetas, en el caso de Alfonso Fajardo [por ejemplo] que es un poeta bastante a la Lezama Lima, de hecho se ve la influencia clara de Lezama Lima en Alfonso. Creo que en ese sentido existen diferentes corrientes -- podemos llamarle así -- de las formas estéticas, pero creo que son válidas tanto la sencillez, como la oscuridad, el regodeo, las metáforas, el retorcimiento dentro de las palabras. Es válido que sea algo demasiado claro. Siempre y cuando tenga calidad creo que es válido.
--¿Qué tipo de influencia han tenido en la poesía salvadoreña los poetas colombianos como Alvaro Mutis o Juan Manuel Roca?
Talvez, de influencia no podríamos hablar así abiertamente, porque son poetas que antes se conocían poco y hoy se conocen más, y de hecho hay poetas que han tenido contacto personal con ellos, pero los textos de ellos que han circulado aquí han sido demasiado escasos. Yo, de Juan Manuel Roca lo único que he oído es un casette grabado en la voz de él que ha circulado acá, y he leído algunos textos de Alvaro Mutis, pero de ahí creo que la influencia… no. O sea, hablar de influencia… no podríamos hablarlo como en el caso de Vallejo que ha sido una lectura obligada, digamos.
--Gracias, Eleazar.

Esbozo Biogràfico

Eleazar Rivera, (Santo Domingo, San Vicente, 20 de Agosto de 1976). Se graduó como profesor de literatura en la Universidad de El Salvador y actualmente, realiza su trabajo de grado para optar al tìtulo de Licenciatura en la misma Universidad. Fue miembro del extinto Taller de Letras “Talega”. Ha obtenido diversos reconocimientos, entre los que destacan: Premio Centroamericano de poesía Pablo Neruda, Premio María Escalón de Núñez, Primer Lugar en los Juegos florales de Sonsonate y Santa Ana, Premio Internacional de poesìa joven "La Garùa", entre otros. Su obra ha sido publicada en diversas revistas y periódicos de El Salvador y Centroamérica. Ha sido incluido en las Antologías poéticas: “Juego Infinito” y “500 Años de prosa y verso”(Sao Paulo, Brasil), "los Angeles tambièn cantan" (Lima, Perù). Ha publicado tres libros de poesía: “Escombros” y “Crepitaciones”, "Ciudad del Contrahombre & Noctambulario".
(Eleazar Rivera, durante ceremonia de premiaciòn del Centamen centroamericano de poesìa Pablo Neruda, en compañìa del agregado cultural de Chile en Costa Rica, Gustavo Becerra).