lunes, 22 de junio de 2009

El sueño real

Nunca soñé ser maestro, ni mucho menos escribir un libro. Nunca imaginé tener un grupo de niños y niñas bajo mi cargo y jugar con ellos a aprender las reglas de la gramática, a esconder el rostro de los números y la sonoridad de los días. Pero es así, soy y eso me llena la vida cuando un alumno o alumna reconoce lo que hago o simplemente me regala una sonrisa como si fuera una medalla o un trofeo.

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