miércoles, 5 de agosto de 2009

Testimonio

Hace más de 14 años tuve la alegría de conocer al poeta Alex Canizalez. Al poeta se le entregaba el primer premio de los Juegos Florales Santanecos. De ese trabajo, extraigo el siguiente poema que a mi parecer está lleno de un sentimiento que hay que disfurtar en la lectura. Transcribo la primera parte del poema. La segunda parte la transcribiré en otra ocasión.

a Chema Cuellar

Debo decir, cantar, escribir
algo que nadie sabe
Algo de lo que fui
oído, ojo, pie y mano.

Era 1979
y aún no había muerto
ni tu voz ni la presencia de tu palabra.

Santa Ana, era blanca
como una paloma en catedral
A un costado el teatro
el rostro de Dante y de Shakespeare
Pero tú negado y desterrado
A pleno plumón con un megáfono
recitando tus poemas de la cueva
Allí frene a la alcaldía municipal
Allí frene al cuartel de la policía verde-celeste.

El viento se enrollaba en tu garganta
y cada verso era una espada encendida
Recuerdo, que Santa Ana, era para entonces
bastión cargado de revolución
y en las calles los barrios y los parques
Se vivía intensa y calurosa la ruptura.
Los comandos ametrallaban, tiroteaban y combatían
una, dos, tres, hasta cuatro veces diarias
contra las sombras negra de la muerte.

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