jueves, 8 de octubre de 2009

Herta Müller, Premio Nobel de Literatura 2009.


Berlín / Oviedo, Agencias



La escritora rumano-alemana Herta Müller, de 56 años, se convirtió ayer en la duodécima mujer que gana el Nobel de Literatura. Autora de una obra poética y narrativa en la que retrata el lado inhumano del comunismo, la Academia Sueca alaba en ella la «concentración de la poesía y la franqueza», y su descripción del «paisaje de los desposeídos». Prácticamente desconocida en España, país en el que se han editado cuatro de sus títulos, aunque sólo dos están en el catálogo, la literatura de Müller encarna en buena parte el destino de las minorías alemanas en los países del centro de Europa que, tras el fin de la II Guerra Mundial, tuvieron que pagar por partida doble las culpas del nacional-socialismo.


Miguel Sáenz, Premio Nacional de Traducción que ha vertido al castellano a los más importantes autores en lengua alemana, como Günter Grass, Peter Handke o Thomas Bernhard, la define como una «excelente escritora». «Es una mujer muy sencilla y cariñosa, con una vida muy tranquila, con un sentido del lenguaje extraordinario, una prosa muy clara, sencilla y trascendente y cuyo lugar es un poco la tierra de nadie, porque cuando volvió a Rumania después de la dictadura tampoco se sintió cómoda», precisó.


La escritora, que vive en Berlín desde 1987, nació en Nytzkydorf (Rumania) en 1953, en una familia de la minoría alemana en ese país, a la que pertenecieron otros escritores alemanes como Paul Celan u Oskar Pastior. Su padre sirvió durante la II Guerra Mundial en las Waffen-SS y, tras el conflicto, su madre fue una de los ciudadanos alemanes deportados a la Unión Soviética en 1945. Pasó cinco años en un campo de trabajo en Ucrania. La obra de Müller «Atemschaukel» es su intento por desentrañar lo que se escondía tras el silencio de su madre, con quien Müller nunca pudo hablar de este asunto, aunque sí lo hizo con el poeta Oskar Pastior, que también había estado en un campo de trabajo. Los rusos consideraban que con ello los alemanes pagaban sus culpas como cómplices de Hitler, sin importarles que algunos de ellos hubieran sido también víctimas del nazismo.


Herta Müller estudio Filología Germánica y Filología Rumana simultáneamente, tratando de profundizar los conocimientos de las dos literaturas a las que sentía que pertenecía. Está casada con el también escritor Richard Wagner.


Con la Rumania oficial, regida por el dictador Nicolai Ceacescu, entró en conflicto muy pronto al ser despedida de su primer trabajo, como traductora en una fábrica de máquinas, por negarse a colaborar con la Securitate, el servicio secreto de la Rumania comunista.


Su primer libro, «Niederungen» («En tierras bajas»), también fue motivo de conflicto. El manuscrito reposó durante cuatro años en la editorial antes de que pudiera publicarse, en 1982, con recortes impuestos por la censura rumana. Dos años después, la versión original apareció en Alemania, ante lo que las autoridades rumanas reaccionaron imponiéndole a Herta Müller la prohibición de publicar. En Alemania, en cambio, «Niederungen» recibió el premio «Aspekte» al mejor debut en lengua alemana del año. En el libro Müller enfoca, con mirada infantil, la vida de un pueblo alemán perdido en Rumania, una historia de represión e incomunicación que empieza por la vida familiar y sigue con las relaciones de los individuos con el Estado.


La Rumania de Ceacescu y el destino de la minoría alemana allí es el tema de buena parte de sus obras. En «Der Mensch ist ein grosser Fasan auf der Welt» («El ser humano es un gran faisán en el mundo») aborda el destino de una familia alemana que espera con ansiedad la autorización para abandonar Rumania. La descubridora de Müller en España, Michi Strausfeld, quien la introdujo en 1990 con su novela «En tierras bajas», publicada por Siruela, señaló que es un Nobel «muy bien dado, porque se trata de una autora maravillosa que piensa que el lenguaje es el guardián de la verdad».


Alemania y Rumania se sumaron a las felicitaciones. «Es una señal maravillosa que justo ahora, 20 años después de la caída del Muro», se haya distinguido con el premio Nobel una literatura de «excelente calidad» enriquecida «con una experiencia de vida que habla de dictadura, opresión, miedo, pero también de un valor increíble», dijo la canciller alemana, Angela Merkel.


La escritora, que es miembro de la Academia de la Lengua Alemana, tiene publicados cuatro libros en España, aunque sólo dos -«En tierras bajas» y «El hombre es un gran faisán en el mundo»- están disponibles en catálogo. No obstante, eso no significa que sea fácil encontrarlos en las librerías españolas. De hecho, ayer en varias librerías asturianas consultadas por LA NUEVA ESPAÑA no tenían ninguno de los títulos de la Nobel.

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