martes, 3 de noviembre de 2009

Manifiesto TALEGA

Nueva San Salvador, 28 de enero de 1999.

Nadie puede enseñarle a otros cómo escribir poesía. Cada quien aprende según su necesidad y su propio ritmo. ¡Claro! Escribir poesía tampoco es un simple “Cucaramacara”… Como todo juego tiene sus propias reglas y valores humanos que le dan la razón de ser. Un juego Infinito porque cada generación se lo modela a otra como algo inacabado para que infinitamente vaya agregándole cada vez algo nuevo. Esa es –digamos- su magia.

Francisco Gavidia, jugando y experimentando, mostró a Darío el verso alejandrino francés en el idioma español que nos llevó al modernismo. Don Pedro Geoffroy Rivas, incorporó la lengua vernácula indígena que le dio un rostro completo a la poesía salvadoreña. Roque, lo social que aún percibe.

“Juego Infinito”, es una pequeña muestra antológica del Taller de Letras Francisco Gavidia. Aquí cada poeta muestra la madures de su juego poético. Este es el juego inacabado. Poesía de la postguerra (del grupo de los años 90) que poco a poco se distancia del primer grupo de poetas jóvenes de los años ochenta, en cuanto a temática, marco ideológico y conceptual –un “continuismo” de las anteriores generaciones a ésta-. Ya que creemos que la poesía se enriquece en la diversidad. Se nutre de la experiencia y de la vida. Digamos es una joven generación que quiere ir más allá de la “denuncia social” del hombre a la “enunciación” social del ser humano. Reconociendo al arte como un juego universal, infinito para ser, y hacerse individual y socialmente…

Taller de Letras Francisco Gavidia.

(Presentación de la Antología "Juego Infinito" publicada por CONCULTURA, en 1999).

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