jueves, 12 de noviembre de 2009

TALEGA 16 años despúes

El 13 de noviembre de 1993 nació en el seno de la Universidad Francisco Gavidia el Taller de Letras Gavidia, colectivo literario que después tomaría el nombre de TALEGA. Este grupo de poetas se formó gracias al entusiasmo de dos estudiantes de letras del referido centro de estudios de educación superior: Pedro Valle y Roberto Betancourth. Ellos le propusieron la creación de un conjunto literario y Mario Pleités tomó cartas en el asunto. Reclutó dos jóvenes de educación media que después llegarían a la Universidad antes mencionada a cursar estudios superiores: Alfonso Fajardo y Rainier Alfaro, quienes se unieron a Valle y a Betancourth en la agrupación. Además, se puede mencionar la participación de los poetas Alex Canizáles, que venía del amargo exilio y Edgar Iván Hernández que traía la experiencia de otros colectivos literarios, Orlando Moz, y Eleazar Rivera, que llegaba de la provincia. Así entre café, cigarros, tertulias y largas discusiones todos los sábados religiosamente había reunión en el local de extensión cultural.

TALEGA rompió al poco tiempo la relación con la Universidad y se volvió un ente autónomo. Estableció relación con otras instituciones como Fundación María Escalón de Núñez, Editorial Santillana, La Universidad de El Salvador, La Casa de la Cultura de Santa Tecla, entre otras. Esto permitió al colectivo madurar más rápido de lo planeado y establecer relaciones de cooperación con las instituciones antes mencionadas y con otros colectivos literarios del país y fuera de él. Así sin proponérselo comenzó la proyección internacional. La mayor parte de las actividades fueron organizadas gracias al entusiasmo y decidido apoyo que dio Rainier Alfaro para que cada una de ellas redundara en éxito.

Los frutos de todo este intenso trabajo poco a poco empezaron a llegar. Los poetas empezaron a publicar, ganar premios tanto dentro como fuera del país, ser incluidos en diversas antologías de poesía dentro como fuera del país, su participación en encuentros, festivales y congresos de poetas y escritores fuera y dentro de El Salvador, etc. Sin embargo, sin temor a equivocarme puedo decir, que el mayor fruto está en la obra de cada integrante de TALEGA. Obra que se ha consolidado por el manejo del lenguaje, de los diferentes recursos literarios y el contenido de la misma; que se na nutrido de la vida y la ha retratado. Es decir, han dejado una huella dentro de la literatura salvadoreña de finales del siglo pasado e inicios del presente.

Dieciséis años después no puedo más que decir ¡Salud por la poesía!


Bibliografía
-Anaya Rubio, G. N. y otros (2000). “Grupos y talleres literarios en El Salvador: décadas 1930-1990. Trabajo de Investigación para servicio social realizado por estudiantes de quinto año de la Licenciatura en Letras, Facultad de Humanidades, Universidad de El salvador: San Salvador.
-Lara, A. D. (2008). “Panorama de la poesía salvadoreña contemporánea”. Suplemento Cultural Tres Mil n° 3761, Diario Colatino: San Salvador.
-Valle, P. (2001). “¡Ocho Años de TALEGA!”. Suplemento Cultural Tres Mil, Diario COLATINO, sábado 24 de Noviembre de 2001: San Salvador.
-Vargas Méndez, J. y Morasan J. A., (2008). “Literatura Salvadoreña 1960 – 2000 Homenaje”. Ediciones del Bosque: San Salvador.

2 comentarios:

ROBERTO dijo...

Qué Bueno Eleazar que te hayas dado a la tarea de escribir esas significativas letras sobre el Taller.
La verdad hay dos cosas claras en esto: El tiempo es implacable, o como diría Mario Noel, nos destroza; y la segunda, fuimos y somos parte de la historia de este país. Lo cierto es que las mocedades no nos permitían ver eso; pero ahora, que podemos ver el camino recorrido, causa agrado ver que sí aportamos a la construcción de esta nuestra cultura literaria.

Quisera aprovechar estas líneas para manifestar mi admiración por el trabajo literario que Todos los TALEGAS han hecho, no dudo que el camino está abierto y sólo queda caminar...
FELICIDADES POETALEGAS...
UNA ABRAZO FRATERNO

ROBERTO BETANCOURTH

Eleazar Rivera dijo...

Roberto, el tiempo es el mejor juez y no dudo que será benévolo con nosotros porque lo que hicimos tratamos de hacelo bien, al margen de las limitantes.