domingo, 29 de marzo de 2009

Las letras de un poeta mesurado

Tengo el honor de compartir con ustedes una entrevista que la periodista Patricia Cruz tuviera bien hacerme y que apareció publicada en La Prensa Gráfica del 10 de Octubre del 2007.

Modesto. Parco de palabras. Así es Eleazar Rivera. Enemigo de las cámaras, prefiere el mundo de las letras y la metáfora. En febrero de este año, Eleazar se adjudicó el primer lugar en el II Premio Internacional de Poesía Joven La Garúa, su obra será publicada por esta editorial española en el primer trimestre de 2008. Mientras eso sucede, Eleazar no detiene su producción literaria, afirmó que se encuentra preparando otro libro del cual no quiso dar detalles, solo señaló que habrá que esperar sorpresas.

¿En qué etapa de publicación está la obra ganadora?
El libro ya está diagramado y se está esperando que entre en la imprenta para su publicación. Entiendo que con La Garúa voy a ser el primer escritor internacional con el que esta editorial hace un contrato y ahí se van negociando porcentajes sobre ediciones. Los organizadores del premio quieren tener un marco legal establecido para evitar malos entendidos; parece que han tenido problemas con algunos autores.

¿Es más fácil para un escritor poder ser publicado gracias a los premios literarios?
Lo que sucede es que cuando uno gana un premio ya las editoriales como que tienden a fijarse en uno, si uno empieza a publicar, pero no tiene ningún reconocimiento, no hay nada que esté atrás diciendo esta obra es importante, los premios tienen ese ingrediente y generalmente llevan consigo la publicación y eso es como la carta de presentación que uno tiene.

¿Qué opinión le merece el hecho de que se le incluyera como uno de los poetas nacionales destacados dentro del VI Festival Internacional de Poesía?
Me sorprendió que me llamaran para la lectura de inauguración porque teníamos entendido que en las ediciones anteriores había sido reservada para los escritores consagrados. Me alegró también el hecho de que nosotros pudiésemos ser los que abriéramos el festival.

¿Qué se necesita para llegar a ser un poeta consagrado?
Una trayectoria literaria de mucho tiempo. Tal y como las de Manlio Argueta y David Escobar Galindo. Creo que tal vez dentro de 40 años podrán decir eso de nosotros los nuevos exponentes de este género.

¿Cómo se ve Eleazar dentro de 40 años en la poesía?
Esperaría que me vean como están viendo a David o a Manlio, pero eso solo el tiempo lo va a decir; creo que el compromiso es seguir produciendo y mejorar la calidad del trabajo que uno hace.

domingo, 22 de marzo de 2009

Luis Chaves

después del recital

la mitad son amigos.
como prueba máxima de solidaridad.
la otra mitad equivocó el bar.
pero es mal visto levantarse. y llueve afuera.
así que bueno. qué se le va a hacer.

entre más sillas vacías que botellas.
los poetas se acercan al micrófono con la derecha atrás.
la izquierda intenta calmar al papel enloquecido de pánico.

nunca falta el señor erudito:
- este no tiene unidad temática. aquel formal.

¿acaso ellos mismos no dicen: la vida es poesía?

¿será que la vida no llega en buen orden
sino patadas y con espuma en la boca?

para ellos es asunto de métrica y reglas.
como si la tristeza rimara.
o la soledad visitara en días pares.

no será que la poesía es esas sillas desiertas.
el tipo que bosteza en la mesa del fondo
el autobús que hay que alcanzar lanzándosele en frente

¿será llegar a una avenida después del carnaval?


martes, 17 de marzo de 2009

Día Internacional de la Poesía

El Día Internacional de la Poesía fue proclamado por la Conferencia General de la UNESCO el 21 de marzo de 1997 y se celebró por primera vez el 21 de marzo de 2000. Hoy se cumple el noveno aniversario de esta efeméride cuya finalidad es fomentar el apoyo a los poetas jóvenes, volver al encantamiento de la oralidad, restablecer el diálogo entre la poesía y las demás artes y recordar que la convivencia y el diálogo entre las diversas culturas están en la base de las poesías del mundo. Supongo, que en todo el mundo se harán lecturas de poemas y otras actividades para celebrar a la palabra. En este contexto, quiero compartir el poema Aclaración preliminar del poeta chileno Eduardo Llanos Melussa a quien tuve el honor de conocer hace un par de años en El Salvador.

Aclaración Preliminar

Si ser poeta significa poner ensueño,
perpetrar recitales a vista y paciencia del público indefenso,
infligirle poemas al crepúsculo y a los ojos de una amiga
de quien deseamos no precisamente sus ojos;
si ser poeta significa allegarse a mecenas de conducta sexual dudosa,
tomar té con galletas junto a señoras relativamente deseables todavía
y pontificar ante ellas sobre el amor y la paz
sin sentir ni el amor ni la paz en la caverna del pecho;
si ser poeta significa arrogarse una misión superior,
mendigar elogios a críticos que en el fondo se aborrece,
coludirse con los jurados en cada concurso,
suplicar la inclusión en revistas y antologías del momento,
entonces, entonces, no quisiera ser poeta.

Pero si ser poeta significa sudar y defecar como todos los mortales,
contradecirse y remorderse, debatirse entre el cielo y la tierra,
escuchar no tanto a los demás poetas como a los transeúntes anónimos,
no tanto a los lingüistas cuanto a los analfabetos de precioso corazón;
si ser poeta obliga a enterarse de que un Juan violó a su madre y a su propio hijo
y que luego lloró terriblemente sobre el Evangelio de San Juan, su remoto tocayo,
entonces, bueno, podría ser poeta
y agregar algún suspiro a esta neblina.

viernes, 6 de marzo de 2009

Susana Reyes

Nació en San Salvador en 1971. Se graduó como profesora y Licenciada en Letras en la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas. Es miembro de la Fundación Cultural Alkimia. Su obra ha sido merecedora de múltiples reconocimientos. Ha publicado Recuento de relaciones (en coautoria con Juan Ramón Saravia) e Historia de los espejos.

Yo te descubro
Yo te descubro
-hombre-
en cada verso
y he aprendido
a descifrar
tus pasos.

Ellos son las esfinges
yo, Edipo.


En el hueco de tus manos
En el hueco de tus manos
pongo tu nombre
y lo bebo a sorbos,
tus minerales
se licuan con mis soles
y en la memoria
la leyenda de tu cuerpo
se vuelve mariposa,
limpio las soledades
a tus pasos,
entonces te acuno entre mis ojos
entonces te limpias el sudor
y recoges mis mañanas.

Ulises
Nadie te enseña a volver
te quedas ahí
esperando una corriente que te lleva
sin saber a qué playa
y regresas a otra orilla
que te cobija y alimenta
y olvidas el camino
en el sueño que no vuelve
eco impreciso en tu latido
eco triste
ajeno ya
imposible
sin nombre.

No se sabe volver
a donde nunca se ha ido.

miércoles, 4 de marzo de 2009

Escritores contra escritores

Hace algunos día me encontré este artículo escrito por Rafael Menjivar Ochoa y publicado en el periódico Centroamerica 21. Transcribo el texto íntegramente y espero sea un aporte al vínculo que debe existir entre los escritores jóvenes y los que ya cuentan con una trayectoria dentro de las letras.

Lo que hasta hace unos años ocurría como una excepción, parece convertirse en una constante: escritores salvadoreños menores de 35 años están colocando sus obras en el extranjero y obteniendo reconocimientos a los que pocos habían tenido acceso


Tres poetas han ganado, en sólo un año –y en toda la historia–, premios en España. Krisma Mancía, a los 25 ( Viaje al imperio de las ventanas cerradas , 2006), y Eleazar Rivera, a los 30 ( Ciudad del contrahombre , 2007), fueron premiados en la editorial La Garúa, de Barcelona, que nutre a escritores jóvenes con propuestas de ruptura en el difícil y abigarrado medio español.
La misma editorial ha anunciado la publicación del poemario Los pasillos imaginarios de Carlos Clará (32 años). Estos premios y publicaciones siguen a la antología Trilces trópicos , también de La Garúa. De ocho salvadoreños incluidos, cinco estaban entre los 25 y los 32 años en el momento de la publicación.
Jorge Galán, a sus 33, recibió el prestigioso premio Adonais por su poemario Breve historia del alba . (José Roberto Cea, había obtenido un accésit en 1966, con Códice liberado , a sus 27.) La semana pasada, la cuentista Claudia Hernández (31) fue colocada entre los 39 escritores menores de 39 años más representativos del continente por un jurado internacional. En 2004 obtuvo el premio Anne Seghers, en Alemania, y antes aún, en 1995, se convirtió en la primera centroamericana (o centroamericano) en obtener el premio Juan Rulfo de Radio Francia Internacional.
Lo anterior, y el hecho de que cada vez sean más los jóvenes que ven sus trabajos en buenas revistas extranjeras, podría hacer pensar que la literatura salvadoreña goza de cabal salud, que está proyectándose y que estos jóvenes son orgullo, esperanza y miel sobre hojuelas.
Si se observa mejor, lo que está produciéndose es una severa crisis literaria que pone en cuestión mucho de lo que ha sido canónico en los últimos cuarenta años, por ejemplo los modos, los motivos y los objetivos de la literatura.
De manera esquemática, muchos “viejos” –y otros nada viejos­– encuentran en la nueva producción una negación del “compromiso social” que desde los años sesenta se exige casi indefectiblemente a los escritores salvadoreños, y ven un desarrollo técnico y formal al que no encuentran sentido. El argumento clásico sería: ¿Cómo escribir poemas acerca de conflictos personales cuando tanta gente padece hambre? La respuesta de los jóvenes –y no de todos– es seguir escribiendo dentro de una gama temática amplia y desarrollando sus capacidades técnicas y expresivas.
Tras los argumentos acerca de la “utilidad” de la literatura hay más de lo que se declara. Por ejemplo, que los escritores que están perfilándose tengan acceso de manera tan natural a “mercados” que otros han buscado durante años, y que el carácter utilitario de la literatura local sólo abrió en los restringidos y efímeros círculos de la solidaridad con causas políticas.
Muchos sienten que los jóvenes están ocupando un lugar en las letras del país, y destacando fuera de él, sin pasar por su visto bueno (la aceptación explícita de “el medio”), sin adquirir méritos en la militancia política o social y, peor aún, de manera “prematura”, es decir: antes de que los ya “viejos” hayan obtenido su lugar en las letras y un cierto reconocimiento.
Lo que se ve no es sólo un relevo generacional, sino un desplazamiento, en el cual las reglas del juego no las ponen los mayores, sino los novatos, con la validación de premios y publicaciones en lugares donde lo importante no es el “compromiso”, sino la efectividad de la escritura. Hay escritores ya formados que asumen con madurez el asunto, pero también hay reacciones violentas y salen a la luz resentimientos profundos.
Lo cierto es que el fenómeno no parece tener marcha atrás, y la paradoja es que, ante el relativo rechazo de “el medio”, los nuevos escritores deben buscar fortuna en el exterior, con los resultados ya mencionados.
Sólo el tiempo dará la perspectiva de las cosas... y ya está transcurriendo.

domingo, 1 de marzo de 2009

Carlos Clará

Nació en San Salvador en 1974. Perteneció al Taller Literario El Cuervo. Publicó en Coautoría con Danilo Villalta el libro Montaje Invernal. Trabajó durante mucho tiempo como editor de la Dirección de Publicaciones e Impresos de CONCULTURA.

Uno
Quebremos los vitrales
y recojamos los trozos del suelo
como partes del alma
que el solo nos robó
Para los templos



Estación del Delirio
I
Los párpados ceden
las voces callan nuevamente
vos
caminás sobre lágrimas
sobre hojarasca de latidos
y el sueño como la forma más letal de vivir
te lame las heridas con malicia de niño.

Y te besás los labios.

Con el alma abierta
admirás tus ojos cerrados
como un caudaloso umbral de vientos y zarzas.

Sara
Sara oscura meridional
escasa inmóvil piel
la muerte entre las manos
del último deseo
la luz en la madrugada
en un cuarto lejano

Sara el miedo
la rabia de la raíz que revienta las aceras
el temblor de las hojas en el viento
el ojo de un espíritu ligeramente amarillo

Sara el frío
el pecado abierto en la oscuridad
la voz a medianoche desde un teléfono público
y las letras desteñidas en el disco de acetato

Sara esparcida en el polvo
Sara la foto escondida
Sara mala intención de omitir direcciones faroles rotos
Sara diluvio Sara sed
Sara amargo sorbo en el bar solitario

Sara los sitios del alma
Sara ojos que el tiempo duerme
Sara madre hijo uno

oscura meridional
la soledad el ultimo deseo
de llamar
y llamar
y llamar
y llamar a la muerte
con nombres equivocados

Sara