jueves, 23 de julio de 2009

Los Pobres

Hace años el poeta hondureño Roberto Sosa ganó el Pemio Adonais. Era un joven, hoy con más años tiene una carrera literaria consolidada. Precisamente, del trabajo con el que ganó este premio transcribo el poema que sirve para bautizar el libro.

Los Pobres

Los pobres son mucho
y por eso
es imposible olvidarlos.

Seguramente
ve
en los amaneceres
múltiples edificios
donsde ellos
quisieran habitar con sus hijos.

Pueden
llevar en hombros
el féretro de una estrella.

Pueden
destruir el aire como aves furiosas,
nublar el sol.

Pero desconociendo sus tesoros
entran y salen por espejos de sangre;
caminan y mueren despacio.

Por eso
es imposible olvidarlos.

sábado, 11 de julio de 2009

Alex Canizáles: todavía no he escrito mis mejores poemas

Hace un año mientras realizaba la investigación de mi trabajo de grado tuve la oportunidad de entrevistar a los demás integrantes del Taller TALEGA. El trabajo versó sobre el sitema de vesificación utilizada por los integrantes de TALEGA y los temas recurrentes en esta obra poética. Para comenzar a publicar las entrevistas realizadas en este tiempo, tengo el honor de presentarles la convesación sostenida con el poeta Alex Canizáles.

Reseña biográfica:
Nació el 8 de enero de 1964, en la ciudad de Chalchuapa, Departamento de Santa Ana. Profesor de Biología graduado de la Universidad de El Salvador y Licenciado en Ciencias de la Educación con especialización en biología graduado en la Universidad Pedagógica de El Salvador. Escribe poesía y Ensayo, miembro y co-fundador del Taller de Letras Gavidia, TALEGA. Ha recibido los siguientes reconocimientos por su obra poética: Segundo Lugar en Juegos Florales de Zacatecoluca, (1994); Primer Lugar Juegos Florales Ahuachapanecos (1995), Santanecos (1995 y 1997); Tercer Lugar en Certamen Literario Alfonso Hernández, 1996; Mención de Honor en Juegos Florales de Santa Tecla, 1996. Ha publicado en las siguientes antologías; Antología de una década, 1997; Paisajes poéticos, 1997; Juego Infinito, 1999. Tiene publicados los siguientes libros:
Poemas del hombre muerto, La jaula en el pecho, Casa Prestada, entre otros.

1- ¿Qué conocimientos de métrica tenías antes de empezar a escribir poesía?
Es la que me enseñaron en tercer ciclo; que me la enseñó el profesor José Luis Rodríguez, en la escuela, séptimo, octavo y noveno grado, que nos ponía ha hacer ejercicios de conteo y construir algunos versos y sonetos… Eso es todo lo que yo conocía y se debe a que yo en realidad, mi profesión es otra. Yo soy biólogo, soy de ciencias naturales, y entro a esta cuestión de la poesía porque es una… un deseo de expresar lo que uno siempre ha querido. Entonces, te digo, si es lo único que conocía.

2- Tu poesía, ¿la clasificas con métrica o verso libre?
Debido a eso es que yo prefiero mejor el verso libre, por comodidad, aunque yo respeto mucho a la gente que hace buenos sonetos o buenas métricas. Yo no lo puedo hacer, verdá, y con el tiempo me he dado cuenta que estas son formas literarias que ya están superadas, verdá. De hecho todos los movimientos vanguardistas te van diciendo de que todas las formas literarias en este caso son formas del pensamiento y como yo voy con esa corriente en la forma del pensamiento más que clavarme o encuadrarme en uno solo me siento más cómodo con el verso libre, el verso libre; aunque el verso libre tiene su propio ritmo también.

3- ¿Cuales considerás que son los ejes temáticos más importantes en tu obra poética?
Bueno, eh…

O ¿los grandes temas de tu obra?
Los grandes temas de mi obra, de mi gran obra literaria no puedo decir también porque apenas son tres, cuatro, cinco libros. Pero, en ellos, hay una constante de los temas tradicionales, del amor, de la vida social o política del país, el tema de la migración, últimamente, el tema de la mujer; entonces por ahí, eso son los ejes temáticos por lo que me muevo. Creo que el más constante va ha ser el tema de la migración vinculado con los procesos políticos.

4- ¿Podrías darme un par de nombre de poemas tuyos donde se aborden estos temas?
Bueno, por ejemplo, el tema de la mujer hay un poema, varios poemas en el libro La jaula en el pecho, que se llama, si yo fuera mujer o amar a una mujer como vos, temas de, está también el tema de los temas políticos o migratorios La casa prestada eso es. Ahí, desde el primer poema que se llama Los migrantes y está utilizando el idioma inglés, verdá, lo, hay palabra en inglés, que también es otra forma de romper la lógica de la poesía hispánica, verdá, que no quiere contaminarse con otras lenguas. Bueno, yo estoy experimentando con eso. Entonces, también está el tema, decía, el tema de la migración es Casa prestada, el tema político, eso se rastrea pero fácilmente, por ejemplo ahí tenés vos el libro Poemas del hombre muerto es un poema de esa naturaleza, te vas a Las raíces del canto es el tema del encuentro con la patria después de tantos años, allí está el tema político, pero no el tema político por politizarte sino el poema con algunos ingredientes políticos para humanizarte, no solamente a la poesía sino también al lector cuando los lea. Esa es la gran intención mía cuando escribo poesía.


5- ¿A qué crees que se debe esta recurrencia de ejes temáticos?
Es que mirá, así como vos vas a especializarte en periodismo, verdá, tu especialización y tu vivencia va a ser en un campo determinado. Mis temas recurrentes en este caso es por mi vida. Lo vivido, pues, allí está. Esa es mi vida y creo que no hay mayor verdad y mayor belleza que ser honesto con lo que uno es y por eso es que la línea temática tiene que ver con lo que ha pasado conmigo. Eso, simple y sencillamente eso.

6- ¿Cuáles consideras que son tus mejores poemas?
Mis mejores poemas. Bueno, todavía no he escrito mis mejores poemas…

O mejor dicho, los poemas que son los mejor logrados por la técnica o manejo del lenguaje.
Los mejor logrados, por ejemplo está, el Poema de los poetas, está en, creo que está en La jaula en el pecho. Está también nadie llega sin papeles a un país, el tema migratorio. Puta to you, preciosos, también La casa prestada. En Raíces del canto hay un poema dedicado a Pedro Valle, lindisimo, que se llama Los valles. También está La búsqueda que es un largo poema. Creo que por esos me iría yo. Esos cuatro o cinco poemas y está uno que yo he dicho quiero que se publique después que yo me muera que se llama Yo que soy un árbol. Esa es una cosa que quiero, verdá, también está calle mía, que es una petición que en algún momento le voy ha hacer a mi familia que cuando yo me muera, yo quiero que me entierren en Chalchuapa y que pasen por la calle donde yo crecí y se detengan y lean de nuevo ese poema.

sábado, 4 de julio de 2009

Las iRReverencias de Luissiana Naranjo


La Poesía casi siempre nos da sorpresas. Muy gratas sorpresas.




Esta semana me encontre en la Web con una poeta de Costa Rica a quien yo desconocía. Dedo decir, que su obra me impresionó desde el primer momento. Los temas que trata son temas relacionadas con la sexualidad y la definición del ser mujer. Además, de abordar el hecho poético con el desenfado y la irreverencia posible. No digo más, porque mis palabras no alcanzan a describir lo que ella es como poeta. Así que sin más ambiguedades los dejo con Luissiana Naranjo.




Vida y milagros


Nací el 6 de septiembre del 68 con la decisión desde muy niña por ser poeta y misionera. Dejé la misión que profesé 15 años y proseguí fiel al oficio de ser libre, poeta, editora, promotora cultural, artesana, productora, microempresaria, madre… Presidí y colaboré con muchas asociaciones culturales y literarias y pertenecí a diversos grupos y talleres, a quienes no menciono porque quizás los ofenda o los ilusos me arrinconen con algún movimiento. Pero ante todo activista de los derechos humanos y ambientales (privados de libertad, pacientes con cáncer, los indígenas, la niñez desposeída, la conservación, etc) con posesión como editora de 5 libros de poesía con esas temáticas y 3 libros más con mi poética, el más reciente poemario "Resabios" fue publicado por la Editorial Andrómeda.. Además, me han incluido en diversas antologías en México, Argentina, y Colombia.




Luissiana dixit


Me dicen mujer de arrebatos, de gubia profunda y de arándano en miel. Lo soy. Y eso que soy… es imposible de separar en mi poética, soy fiel a mí misma en la palabra, véase o entiéndase como denunciante de mi existencia, por ello revelo mi cotidianidad que es la de todos, sin artificios ni preocupaciones por la crítica literaria -si es que existe con seriedad en este país-.Me dicen mujer de insolencias, de roble pionera y de almohadas de pluma. Lo soy. Insolentes o sin tapujos se vuelven mis poemas, que nacen de mí para el otro o del otro para el mundo o para la polilla. Mi dialéctica es tan corriente como mi sombra que se posa adormitada en la piedra, en un país que nunca atina y en ese juego ocioso donde miro por la ventana. Y tan corriente y directa es mi poesía que he durado quince años para desposeerme de todas las teorías académicas y trascendentales y de todos los talleres que me recetaban el sacrificio de mi propio latido poético y existencial. Nada ha sido en vano, por supuesto.


Saltos de Rana

Mi dolor tiene saltos de rana. Cae en los charcos. Se ensucia. Tiene la apariencia de perderse. Lastima como subir escaleras por ser de piernas cortas.



Se agita. No entiende su lámina y torcedura. Duele la encía, el nervio óptico y el desperdicio.



Sigo confundida y el miedo tiene la intención de hacerme preguntas. No respondo. Duelen los dedos, la muñeca, la piel sobre el teclado, mi poesía. Intento ver luz de mi propia luz.



Me restablezco porque sé mirar en el jardín. Luego, como un chocolate. Mi hija corre y me duele su abrazo. Juego y la cargo a caballito de guerra. Pero asumo el grito del batallón.



Siguen los brincos de la rana. Solo llueve debajo de sus ancas. Se atrapa a sí misma en el barro. Ahora, quiere llegar al fondo del caracol pero solo escucha el eco de un bosque.



Retrocedo porque el perro cogió mi zapato. Entonces, me enojo con la rana, con sus saltos y mis pavuras. Hay un terraplén en mis neuronas. Viene una cabeza de agua, restos de madera y abrojos. La rana no me deja dormir. Sigue soñando con su caracola. No hay lirios de agua en la cama que suavicen su contractura. Vuelvo a caer en el pozo por esa maldita rana. Me persigue desde los 12 años. Me pierde a donde vaya. Arremata en mi ilusión, en el vacío que me domina, en ser presa de este imperio eterno de los anfibios.



A veces la dejo que dance conmigo. Me burlo de ella. La reto entre alturas y profundidades. La rana me ha dejado sus bromas, sus escalas y distintos modos de rebote. Me deja caer muchas veces pero resisto. Ella es desigual a todas las ranas. Una de trópico impetuoso que suena y suena taciturna hasta cansar.



Ambas, nos despedimos un rato.



Yo me voy al charco y ella a mi cama.





miércoles, 1 de julio de 2009

Introducción al Vacío

Tengo el gusto de compartir con ustedes el comentario a una selección de poesía salvadoreña que publicó la revista "La línea del cosmonauta" en su número 8/9. Espero que esta apreciación de la joven poética salvadoreña sea un aporte al estudio de la misma.
INTRODUCCIÓN AL VACÍO
por Carla Xel-Ha López Méndez

¿Cómo hacer una introducción a esta poesía que parece flotar?

La poesía de pronto se convierte, se vuelve el disfraz ideal (la substancia) del escritor, quien deja caer prenda por prenda hasta dejar por fin desnuda la idea. Aquí el autor se detiene y la poesía se concentra en el poema, se vuelve el personaje que nos habla con su lenguaje propio: la palabra.

Diez poetas salvadoreños con estilos particulares y algunas temáticas en común nos muestran la levedad que habita en cada uno. La sencillez con la que el poema se vuelve tan ligero aún llevando sobre sí significados profundos y con fuerza como son el paisaje interior de la infancia, el discurso del pasado real o imaginado, la ciudad en mutación constante, los lugares vistos casi gastados de tan vistos y sin embargo nuevos al poeta, el tema de la muerte con voz de soledad, etc.

La levedad comienza con una poesía lejana, casi intocable, que persigue lo abstracto dond el tiempo parece detenerse: Cada vez que el nimbo te besa –inicia Nathaly Castillo Menjivar- para continuar con la caída sutil huyendo de la descripción concreta.

Opuesto a este juego de lo efímero, Paola Lorenzana en “Cueva alegre y trono/letrina/rupestre” comienza llenándonos de objetos que reconocemos al momento, que podemos detallar en nuestra mente al ser nombrados: Carretera de vaquitas / caballos sin cola / y conejitos sin orejas, lo cuenta con una musicalidad agradable, alegre, casi infantil: el trono/letrina de cucarachas que saludan y no dan miedo.

Tania Pleitez Vela amarra también con aparente simpleza el significado exacto y puro de la poesía, en una brevedad por demás sorprendente; como una flecha certera dice: tengo todo, hasta el vacío.

Pero dentro del vacío también flota la sombra. Cómo no notar ese lenguaje agresivamente sonoro en “La desmemoria” de Eleazar Rivera: las montañas rugen // El viento golpea en un pasado sin rostro.

Mario Zetino confunde las palabras con relámpagos negros / que germinan y escapan y no dicen y queman que surgen como huracanes de los dedos.

Herbert Cea muestra la imagen de la sangre ya no como parte vital de nuestro cuerpo sino como un fluir doloroso del alma: si es mi sangre / un viento seco y pardo / un grito, / un final, poema que exige un Dios presenciando el dolor: quemaré mis manos, señor, / para que de esta sombra no nazca otra sombra. Nos lleva aún más allá de la visión.

Unido a este grito, lamento poético, se encuentra Ana Escoto: Los amuletos ya no retiene la suerte (…) y hoy ruedan gritando las cabezas, de nuevo la desesperanza pues encontrarnos ya no es cosa de este mundo donde la muerte alcanza a sentarse en el poema.

Dejando a un lado ese tono oscuro un tanto pesimista, sin embargo descrito en un lenguaje sin obstáculos ni rupturas semánticas, está la otra arte también real, también imaginada: La ciudad. Atreverte a hablar como Paola de esta Venezuela (América Latina) en un rostro estirado con tristeza anoréxica y globalizada es retar a la modernidad y al supuesto progreso.

Este lenguaje citadino presente también en los versos de Susana Reyes: desde la ventana / la ciudad ha entrado a esta habitación, se impone a escala de grises. Reyes nos atrae con la cotidianidad de su fotografía poética-urbana: un perro negro cruza la calle / La ciudad y sus sonidos / se cuelan bajo mi pecho, en su poema esconde un lugar trágico entre palabras conicidad e identificables.

Partícipe de estos movimientos donde la profundidad toma dimensiones arriesgadas, se encuentran las palabras de Krisma Mancía; su texto comienza con una amargura más allá de la tristeza: Muero, pero sólo a veces, / cuando mis pies tocan la tierra del sur (…) en un espacio vaporoso donde la luz no calienta los rostros. Poco a poco nos conduce a lo fantástico, al circo de las calles llenas de perros con sombrillas y abrigos de domingo, agarrados de la mano de sus amos / como una ilusión óptica de un amor bestial (…) atrapando todo lo verde del jardín hasta que de repente todo se sumerge.

Retornando al poeta Eleazar que en Argonauta mimetiza su mundo con el agua, utiliza u coherente mar semántico (puesto que deja de ser campo para volverse acuático) crea una ciudad y escribe: Son diez mil las sirenas de mi cuarto, fantasía que termina como la realidad, a la expectativa de lo peor, ser devorado por el propio mundo Víspera de mi infierno.

Antes de dejarse guiar por esta metáfora caníbal, donde el derredor nos consume y viceversa aparece Carlos Clará con su Quinta revelación del no retorno que hace del sitio habitado un territorio encendido con personajes como la tarde, Charly Parker y Alejandra, quien más bien es una pequeña Alicia enamorada, la historia con jazz de fondo, ciudad donde se es extranjera en las noches donde eras viajera / y tu cama se partía en dos como las sagradas escrituras huyendo con la mujer venida del mar.

La ciudad con sus ciclos cerrados, el retorno lo que llamamos origen, casa, me hacen recordar a Paola Lorenzana: Tengo viaje y avión / con sensación de un país cercano / de un regresar a casa / y no saber cómo regresar.

En este recorrido interno por los versos de cada uno de estos poetas del vacío, le deseo, lector, un buen viaje.