miércoles, 6 de enero de 2010

Prólogo al libro "Entre la carne y las palabras"

Desde la primera edición de La carne del tiempo (2002), el primer libro de poemas de Silvia Favaretto, he sostenido que ella es la poeta italiana más importante de su generación. Con apenas 30 años ha publicado cuatro libros de poemas y ganado importantes premios literarios en los géneros de poesía, cuento y video-poesía. Nacida en Venecia en 1977 Silvia pertenece a la generación de escritores que empezaron a publicar a principio de los años 2000, y que a mediados de la misma década lograron un merecido reconocimiento de sus colegas y del público lector.

La primera vez que escuché a Silvia Favaretto fue durante el XIII Festival Internacional de Poesía de Medellín, en Colombia. Silvia tenía entonces 22 años y sorprendió a los asistentes con su magnífico español y una desenvoltura en el escenario que nada tenía que ver con su edad. Confieso que yo misma al escucharla me había quedado convencida de que era una poeta argentina. A ella leer ante públicos multitudinarios (los asistentes al Festival de Medellín llegan a ser miles) no la intimidaba. Pero su seguridad en sí misma y su manejo del español no fueron sus cualidades que más me impresionaron. Estaba sobre todo su poesía. Recuerdo algunos versos suyos de entonces:
Si esta especie de piel
que me divide del mundo
no fuera tan sutil,
podría aun soportar
el peso de tu cercanía,
el frío del invierno y
mi mudo destino de poeta.

La poesía de Silvia Favaretto, más allá de reflexionar sobre lo vivido, o de recrear la crónica de sus sentimientos, es un acto de valor. Es decir, sus poemas se arriesgan a decir verdades, aunque las verdades sean incómodas para la misma autora o sus lectores. Son poemas con vida propia, pequeños mundos que interactúan con quien los lee revelándole los rostros que existen debajo de la máscara de las palabras. A veces ese rostro coincide con el de la poeta, pero la mayoría de las veces es un espejo incapaz de favorecer o desfavorecer al que se atreve a mirarlo. A este respecto recomiendo leer especialmente el poema titulado La herida de mi amor sangra violeta y se vuelve noche. Sólo un autor que no teme decir quién es y cuál es la naturaleza de sus sentimientos es capaz de abordar con tanta libertad y arrojo el tema de este poema.

En La tetra santità e il variopinto orrore, libro que publicó en 2004 en coautoría con Christian Panebianco, la poeta incorpora a su imaginario temas que apenas se dejan ver en el libro anterior. Personajes de la mitología griega clásica y de la tradición judeocristiano son usados para reinterpretar las historia ya conocida, como en el poema titulado Judas, en el que el personaje se disculpa aduciendo la omnipotencia de Dios y su papel de títere humano en el cumplimiento del plan divino. O bien, otros en los que los personajes se corresponden con la voz de la autora, es el caso de Penélope y Narciso.

En el 2006 la poeta experimenta con un nuevo formato: El hipertexto. Así se lanza a la realización del CD El sacrificio de la mar. Lo realmente maravilloso es que a pesar de la incorporación de las nuevas tecnologías y de la experimentación formal, la poesía permanece intacta, purísima. Prueba de ello es la inclusión de varios de los poemas del CD en esta antología. Es el momento en el que aparecen los poemas más largos de Favaretto. Por lo general se trata de textos que se dividen en partes más bien breves pero que se articulan entre sí para formar poemas extensos que fluyen como agua. Pero es en 2007 cuando siento que ocurre la más profunda revolución en los versos de la poeta italiana. Y en esta ocasión no tiene nada que ver con el formato. Para empezar, la poeta invierte la lengua original de sus versos. Hasta El sacrificio de la mar los poemas son casi totalmente escritos en italiano y traducidos al español por ella misma, a partir de Palabras de agua (2007) la poeta escribe el original en español y después se traduce al italiano. Es curiosa esta inversión de la lengua creadora si tenemos en cuenta que, a pesar de su amor por Latinoamérica, sus numerosos viajes y la parte de su familia que vive en Argentina y Colombia, su residencia permanente es desde siempre Venecia. Además su poesía adquiere un humor irónico que acentúa la sinceridad y el arrojo que siempre la caracterizó:
Vendrá el pasado y
me encontrará muerta
con el pelo enmarañado en el polvo
y los dedos de los pies
esmaltados de rojo.
Y contenta, por Dios,
contenta.
Esta primera
antología de Silvia Favaretto nos permite una mirada amplia sobre la obra de una poeta verdadera, cuya poesía se inscribe en dos tradiciones, la italiana y la hispana. Poemas que en ambas lenguas no tienen ningún miedo a enseñarnos la carne de sus palabras.

Lauren Mendinueta
(Poeta colombiana)

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