miércoles, 23 de junio de 2010

Ensayo sobre la Tristeza

Uno no se da cuenta de que los altos robles
aunque nobles y magnos han de caer un día,
que en su caída impresionante
arrastrarán presagios y sístoles ignotas.
Y en los retornos a la gloria
de estos descomunales cerebros compartidos
por la indolente humanidad
el Universo tiembla, mientras el pluriverso
alcanza alturas siderales.
Hacedle al gran maestro Saramago una estrella.
Grabad en su S inmensa del sol la fiebre eterna.
Contad con él, decid con él, leed con él
la historia de este mundo
e incendiadlo después. Sin él apesta.
Por último
haced de este arrebato un pañuelo
y pasádselo al dios que por Él llora...

Rafael Mendoza el Viejo.
El Salvador, 22 de junio, 2010

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