domingo, 14 de noviembre de 2010

TALEGA: POESIA EMBRIAGADA DE TIEMPO

Siempre es satisfactorio escribir sobre literatura, actividad artística que nos permite hacer un viaje de exploración hacia el alma del ser humano, donde desde un estado espiritual, se manifiesta todo tipo de emociones, contando para ello con la sensibilidad y el gusto estético, en una particular visión de mundo, para construír una propuesta donde la realidad y la fantasía creadora, den como resultado el milagro de la obra artística.

En nuestro país, es encomiable el esfuerzo y sacrificio que realizan todos los trabajadores del arte, que en condiciones adversas, con disciplina todos los días se dedican al estudio sistemático, a la investigación y cultivo de diferentes disciplinas artísticas, que tienen como único objetivo comunicar un mensaje, que luego de pasar por el tamiz del artista, lo recibe la gente, provocando diferentes estados de ánimo, donde el goce estético es primordial.

En esta oportunidad, quiero referirme específicamente al trabajo literario que a inicios de los 90s. realizó un colectivo literario en nuestro país. Es necesario dejar fuera el debate inacabado sobre la importancia o no, que tienen los talleres literarios en la formación del escritor, pues siempre existirán puntos de vista disímiles, dignos de ser tomados en cuenta.

Con estos rápidos apuntes, no tengo ningún interés en profundizar en el estudio de la obra literaria del taller Talega, que es precisamente al que me refiero, por cumplir sus 17 años de vida, sino más bien, hacer un breve esbozo de aquél tiempo en que un grupo de jovenes, juntaron sus andanzas y mal andanzas, para compartir una vocación en ciernes: fortalecer las habilidades en la escritura a través de la técnica imprescindible, que es al final, la que nos permite dejar una obra consistente, fruto de la maduréz artística.

El Taller de Letras Gavidia (TALEGA), se funda un 13 de noviembre de 1993, en el seno de la universidad Francisco Gavidia, por la iniciativa de los entonces estudiantes Pedro Valle y Roberto Betancourth, quienes le propusimos al coordinador de Extensión Cultural Mario Pleitez, realizar el taller los sábados por las tarde.

Luego se incorporaron Alex Canizález, que venía del amargo exilio, Alfonso Fajardo que llegó con 18 años del Colegio Salvadoreño-alemán, Edgar Iván Hernández que por esos años era veterano de otros talleres literarios como Xibalbá y Patriaexacta, Rainier Alfaro también muy joven, Orlando Moz que además era músico y el último integrante Eleázar Rivera, que todos los sábados viajaba a las reuniones desde Santa Ana.

Con todos estos integrantes se fué perfilando un esfuerzo significativo, parecia que había un clima especial, una camaradería que nacía a partir de compartir un interés común, ir tras la búsqueda de una formación literaria, descubriendo los vericuetos y las armas que nos permitieran adquirir la técnica y el oficio del escritor, que sabemos es una vocación difícil y solitaria, para luego ir evidenciando en cada una de las justas literarias en las que participabamos, por supuesto con mucho interés y soñando con agenciarnos como siempre, el primer lugar.

De ésta manera, con el paso de los años, con todas las lecturas acumuladas, las vivencias y el ejercicio constante en la escritura, llegaron muchos reconocimientos, primero en los juegos florales del paisito, luego a nivel internacional; Alfonso Fajardo triunfa en Quetzaltenago, Guatemala y en Panamá, Eleázar Rivera gana en Brasil, Costa Rica, Honduras y España, Pedro Valle gana en Esquipulas, Guatemala y su poesía se publica en Perú.
Los otros compañeros se mantienen muy activos publicando su obra como Edgar Iván Hernández y Rainier Alfaro que se va a vivir a Tegucigalpa y promueve a poetas en el hermano país, realizando recitales y presentaciones de libros.

Con Talega hemos vivido infinidad de situaciones, anécdotas que nos unen siempre, las actividades compartidas más allá del Lempa y el Goascorán, como el Festival Internacional de Poesía de Medellín, El Festival Internacional de Poesía en La Habana, el Encuentro de Poetas en Lima, en Washington, Tegucigalpa, Madrid y otras ciudades del mundo y de nuestro corazón.

Compañeros: a 17 años de seguir bregando en este díficil y a la vez gratificante oficio, quedan atrás polémicas como la del hipercrítico, quedan las páginas escritas por el tiempo y la vida, quedan las noches y los días en que fuimos Quijotes, quedan los caf'es y los asombros, las calles de San Salvador, las palabras escritas en un mural de sangre, los camaradas que nos abrieron las puertas de su corazón y nos ayudaron a caminar, los que con su odio nos hicieron crecer; quedan los libros publicados y también quedan las páginas en blanco, para seguir en el infinito juego de la poesía y del tiempo.
PEDRO VALLE
La Palma, 10 de noviembre de 2010.

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