lunes, 6 de diciembre de 2010

Estética del Cinismo


Es complicado encontrar algo de El Salvador en este mar de libros. Los encargados de prensa de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara no atinan a decir si algún autor salvadoreño presentará algo, los catálogos electrónicos diseminados en esta mole de concreto reflejan un par de libros (de Roque Dalton, la mayoría), pero ni hablar de libros frescos. Solo después de recorrer el área internacional uno se puede topar con un pequeño stand con libros centroamericanos. Ahí, bajo el auspicio de una editorial guatemalteca, se puede encontrar a Beatriz Cortez.
La presentación del libro de Cortez, doctora en Literatura Latinoamericana y residente en Estados Unidos desde 1989, ocurrió el domingo por la tarde, en un pequeño salón de la FIL. Enterarse fue producto de la casualidad: ni se menciona el país ni el nombre de Cortez aparece en el catálogo de autores que participan en la FIL.
El libro de Cortez se titula “Estética del cinismo. Pasión y desencanto en la literatura centroamericana”, publicado por F&G Editores, un título muy explícito para un trabajo que analiza el desencanto en las obras de los autores centroamericanos desde mediados del siglo XX, algo que se ha profundizado, según la autora, después de los Acuerdos de Paz en Guatemala y El Salvador, y del fin de la primera etapa del sandinismo en Nicaragua.
Pero hay algo más: el por qué las novelas centroamericanas, escritas después de los conflictos armados que poblaron la región en los ochenta, no se consideran textos que reflejan la memoria histórica. “Y se han visto solo como producción burguesa o arte elitista”, añade Cortez.
Según la autora, que dirige el Programa de Estudios Centroamericanos en la Universidad Estatal de California, en Northridge, los críticos de la novela centroamericana han puesto su atención en el testimonio, como material representativo de la memoria histórica. “Y yo no estoy de acuerdo con eso, porque en la ficción encontramos muchas de nuestras verdades, propuestas de la construcción de nuestra identidad, de nuestra memoria”, dice.
Todas las novelas de Horacio Castellanos Moya están analizadas en el libro. “Lo que yo he llamado estética del cinismo, en El Salvador podría ilustrarse con la obra de Claudia Hernández, de Rafael Menjívar Ochoa, de Horacio Castellanos Moya, de Jacinta Escudos. Son textos que hablan mucho del desencanto, del cinismo, de la violencia. Hablan del sujeto desencantado, ya no es el sujeto utópico que pensaba que iba a cambiar el mundo”, explica cuando menciona ejemplos concretos de autores.
(Nota tomada del sitio:

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