lunes, 26 de abril de 2010

Los trenes en la niebla

(Foto de Jorge al recibir el Premio Antonio Machado)
Los trenes salían de la niebla. Me dejaban atrás. Yo era su pasado
más inmediato. Entonces vivía al final o al inicio de lo que llamábamos horizonte
y veía subir y bajar a tantos que aprendí a saber quiénes no iban a volver más.

No puedo decir que se los veía en los ojos ni que algo les cubría
pero aprendí a distinguirlos como se distinguen los vivos de los muertos,
cuando el frío hace que no nos queden dudas. Sé que nací un noviembre en una época
donde aún existían las cartas de amor.

Ese día en alguna parte era otoño, pero acá era invierno con lluvias
y yo sé que a nadie interesan estas cosas, pero ese año,
el último día de diciembre, a medianoche, mi madre y la familia
de mi madre esperaron en el patio trasero, sentados a la mesa,
la caída del tiempo de los hombres. Pero nada pasó, les habían mentido,
las escrituras no cumplieron sus promesas entonces, ni una figura
surgió de las nubes ni se escuchó campana alguna ni trompeta.

Decepcionados caminaron a través de una línea de tren hacia la oscuridad,
sus rostros eran la tristeza, poco les quedaba, alguien, nunca
se dijo quién, dio fuego a la iglesia y esta ardió hasta el amanecer
y nadie más volvió a visitarla porque nadie la levantó
y yo crecí como una pupila que se acostumbra a la sombra.

Era un chico cuando escuché el primer silbato
y hacía mucho que no era más un hombre cuando vino a mí el último,
y era tan semejante al primero que podría creer que era el mismo.

Y entre el primero y el último, un instante, un aliento del mundo.

Una vez vi un hombre que venía de la nieve, era oscuro
como aquello que la luna no puede afectar con su magia en el fondo del mar.

Fue él quien me habló de los enormes hielos que se paseaban
sobre la superficie de las aguas como ciudades muertas sobre una pupila,
hielos como planetas en el desierto de lo inconmensurable,
ahí donde demonios y ángeles, me dijo, luchan desde una antigüedad inusitada
por hacerse con lo que no existía, con el destino del hombre.

Puedo decir que sus manos eran frías y gruesas y lo mismo podría
decir sobre sus ojos y quizá sobre su alma: he probado la carne del lobo
y del zorro y del hombre, me aseguró. El Ártico es una selva blanca,
la vida ahí no es un cuento que alguien narra en un bar, ahí el filo brumoso
de un cuchillo, ese brillo, hace la diferencia entre el ahora y el después.

Un día una mujer vino del mar. Del mar no sabía más que historias de viajeros
asombrados.

Pero sus poderosos muslos eran islotes tostados bajo el sol, su rostro
era una ola de arena gruesa y gris, bajo su mano suave como una nube
mi mano se hundió como un albatros que cae después de mil días de viaje,
perdido, para morir bajo las aguas, entre las serpientes y los tiburones,
y todo yo me sumergí y ella me aseguró que sus palabras, tan suaves
en mi oído, eran como el canto de las ballenas y que no debía temer,
que no temiera morir en esas aguas, que la tormenta nunca temió del mar,
y no temí y por tres meses un aliento salado me recorrió todo mi cuerpo
y cuando, llegado otra vez el tiempo de las lluvias, ella no miró atrás,
su espalda adquirió la forma de una raya y yo la vi perderse hacia el sur tempestuoso
sin atreverme a nada, sin saltar hacia ese acantilado que se abría ante mí
como un cielo distinto, sin emitir un leve susurro emocionado.

Y todo pasó y las estaciones del mundo cambiaron una y otra vez y otra y otra.
Marzo tenía olor a mandarinas y diciembre a manzanas frescas.

Envejecí una tarde cuando el temblor de una mano me impidió repartir unas cartas.

Una noche alguien me preguntó mi nombre y lo había usado tan poco
que no le recordé, entonces, luego de vender el último billete del día,
salí y bebí y volví a beber y bebí tanto y luego dormí tanto que al despertar
nada era ya lo mismo dentro mí. Jamás había tomado el tren hacia las montañas
ni hacia el mar ni hacia ningún país vecino ni hacia ninguna parte.

Todo había quedado atrás hacía demasiado tiempo: la madre y la familia
de la madre se habían detenido en alguna parte que yo no conocía.

Una sola taza había en la alacena, una sola cama, una sola silla, un cepillo de dientes
en el baño de una casa de madera sin pintar, visitada por los mosquitos
y las voces de unos que ya no estaban ahí pero que insistían, llegada la noche,
en conversar sobre tiempos antiguos donde existí sin existir. Hacía tanto
que para alguien que ni si siquiera sospechaba yo también era solo una figura
que cada madrugada salía de la niebla. Y lo sabía todo, lo había comprendido.
Esa mañana no quise volver más y ya no volví más a ningún sitio.

Desde entonces ya no recuerdo ni sé mucho, y quizá sea mi única certeza
que como yo, todos aquellos trenes, también salían de la niebla…

Jorge Galán
(Poeta salvadoreño)

domingo, 25 de abril de 2010

La creación de Eva

Adán se sintió invadido por un profundo sopor. Y durmió. Durmió largamente, sin soñar nada. Fue un largo viaje en la oscuridad. Cuando despertó le dolía el costado. Y comenzó su sueño.
Alvaro Menen Desleal

II Encuentro Internacional de Escritores en Veracruz, "México Independiente"

Por Diana Espinal
Poeta Hondureña

Veracruz. México. - Este importante evento se enmarcó, dentro de los festejos del Bicentenario de la Independencia de México y el Centenario de la Revolución Mexicana, que condujo al México Independiente.

En el marco de la celebración del XXV Aniversario de la Casa del Poeta Peruano (CADELPO) fue inaugurado, el Segundo Encuentro Internacional de Escritores en Veracruz, del 15 de abril al 18 del presente año.

El sobrio evento contó con la presencia del cónsul general de Perú, Augusto Freyre Layzequilla; el presidente nacional de la CADELPO, José Guillermo Vargas; representantes de la Unión Estatal de Escritores Veracruzanos UEEV; Los Presidentes de la CADELPO de: México (Alejandro Campos) Honduras (Diana Espinal Meza) Representante de la CADELPO Venezuela, el cineasta (Abraham Sanabria); la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba –UNEAC-, Delegación Holguín, y Pte. de la Fundación “Nicolás Guillén” Dr. Carlos Jesús García. La escritora Jacinta Escudos de El salvador, diversos Grupos Literarios de Veracruz puerto, integrantes del Cuerpo Consular, sociedad civil y estudiantes.

La entonación del Himno Nacional de México y de Perú, estuvo a cargo del: Barítono: Cecilio Juárez Osorio.

Durante esta jornada literaria se presentó la antología de poesía “Amantes de Tierra y Mar”, realizada por el pedagogo peruano Guillermo Vargas Rodríguez.

Se presentó el libro: “Testimonio de una década. Producción literaria de la UEEV”, editado por la UNAM. Comentó: Sergio Villasana Delfín, director general del IVEC, José Antonio Durand Alcántara, presidente de la Academia de Extensión Universitaria y Difusión de la Cultura de la UNAM.

También se presentó el documental Bambamarca: “Voces de la Tierra” estudio logrado por el cineasta Venezolano Abraham Sanabria. El documental presenta una protesta y defensa del medio ambiente.

Se organizaron mesas de lecturas intensivas en las categorías de: Poesía, Narrativa, ensayos. Entre otras actividades se realizaron Viajes turísticos al centro histórico de Veracruz. Se apreciaron las presentación de grupos artísticos como: “Grupo Son Jarocho” “Ballet del IVEC” bajo la Dirección de la Mtra. Laura Bravo. Recital musical “Desde Perú a México” por Juan José Paredes. Presentación de la Comparsa del Instituto Veracruzano de la Cultura.
Se condecoró con la Medalla de Oro, al Sr. Gobernador Cultural Latinoamericano al Mtro. Fidel Herrera Beltrán, otorgada por la Casa del Poeta Peruano, la cual fue colocada por el Dr. José Guillermo Vargas, reconocimiento “por su contundente apoyo al rescate, promoción y difusión de la cultura”.

La coordinación de este magno evento, estuvo en las manos de la narradora y poeta, Dra. Martha Elsa Durazzo Magaña (Presidenta de la Unión Estatal de Escritores de Veracruz) el Instituto Veracruzano de Cultura, CONACULTA, el Ayuntamiento de Veracruz. La Lic. Sandra Vázquez, quién realizó un excelente trabajo de logística. Todos conformaron un equipo muy profesional y dinámico, que supieron mostrar que en Veracruz las cosas se hacen con pasión y con excelencia.

Los espacios arquitectónicos que albergaron dichos eventos fueron: el Recinto de la Reforma, el UEEV, el Hotel Lois, Hotel Fiesta Inn. Malecón de Veracruz. El recién inaugurado corredor cultural Landero y Coss, fue escenario de la Feria del libro de Veracruz.

¡Veracruz…Bien hecho!

sábado, 24 de abril de 2010

IX Festival Internacional de poesía de Costa Rica

Hoy inicia la novena versión del Festival Internacional de Poesía se llevará a cabo en San José, Costa Rica, desde el 23 hasta el 30 de abril. La inauguración se hará el próximo viernes, con motivo del Día del Libro, en el Parque Jaco de la capital tica. Habrán recitales, lanzamientos de libros, lecturas de poemas en diversos centros culturales y música en vivo.
Los recitales estarán a cargo de poetas locales como: Gustavo Solórzano Alfaro, Estela Fuentes, Byron Espinoza, Alexánder Obando, Silvia Piranesi y otros. Entre los lanzamientos se destacan: el nuevo libro de Alfredo Trejos titulado Vehículos Pesados, Alberto Campos con su disco de poesía musicalizada Pa’ seguir cantando.
En cuanto a las lecturas de poesías, se harán en jornada diurna, con reconocidas voces literarias de la talla de: Norberto Salinas, Virginia Borloz, Mauricio Vargas Ortega, Natalia Esquivel y otros. El momento musical lo dará el dúo de música electrónica Santos & Zurdo el próximo 29 de abril en El Lobo Estepario, con poetas invitados locales.
La couta internacional para este festival la pondrán poetas como: Blanca Luz Pulido (México), Marta Leonor (Nicaragua), Álex Pausides (Cuba), Adhely Rivero (Venezuela), Héctor Collado (Panamá) y varios poetas más. A continuación los dejo con la programación diurna y nocturna del Festival en la capital costarricense.
(Nota tomada de Semifusa.com)

martes, 20 de abril de 2010

Ciudad del Contrahombre & Noctambulario

Sin duda alguna, la poesía de Eleazar Rivera ha sufrido el más claro y más acelerado proceso de madurez que haya vivido la producción de cualquier poeta de su generación. Especialmente porque Eleazar nació con esa tormentosa y -simultáneamente- serena capacidad de sembrar poesía, abonarla, cosecharla, disecarla, y darle vida nuevamente. Bien clonándola a partir de la sinuosidad de sus grafemas o bien volviendo a inventarla a partir de los meandros de sus propias venas.

Precisamente por esa virtud se animó a romper el molde privilegiado en que los duendes de la poíesis esculpen los versos y se atrevió a dar vida a su libro CIUDAD DEL CONTRAHOMBRE & NOCTAMBULARIO (sic) con una serie de poemas escritos en prosa. Escritos magistralmente en prosa debo especificar para ser justo (aunque entre ellos aparezca Espejo suicida como tratando de reinar en las comarcas del texto con su excepcional condición versificada).

Los poemas en prosa de Eleazar no son sorpresa para quienes conocemos sus trabajos. Ya en el libro Crepitaciones con que ganó el Premio Centroamericano de Poesía “Pablo Neruda” -San José, Costa Rica, 2004- incluía una considerable cantidad de poemas en prosa.
CIUDAD DEL CONTRAHOMBRE & NOCTAMBULARIO es una simbiosis mágica en que se juntan la poesía y la vida, la emoción y la esperanza, la concreción y la abstracción. Simbiosis que además se adereza con el aroma de exquisitas imágenes recién elaboradas y con el cálido sabor de frases recién cortadas.

El libro resulta ser una inusual eclampsia poética que nos ilumina con un relámpago traslúcido de procedencia ignorada. O de procedencia que a los inmortales nos es prohibido conocer porque corremos el riesgo de perder la sensibilidad de nuestros sentidos.
En sus poemas desaparecen las metallas para dar paso a auténticas pepitas de oro; más no pepitas que se encuentran cotidianamente en la superficie de los cauces sino de esas que aparecen en estado puro en las vetas interiores del autor. Tampoco hay capullos colgando de las frases sino mariposas multicolores que despliegan sus alas con el ritmo vaporoso con que palpita el microcosmos del poema.

Desde luego, el talento poético de Eleazar es el manantial en que nacen los colores del arco iris con que matiza y fulgura el sendero de su prosa poética. Quizás por eso es que la poesía, que no es más que la hija insensata del caos, encuentra en este libro una especie de orden y sosiego. No sólo por el tratamiento del fondo y de la forma, sino también porque Eleazar se refugia en los laberintos de su ciudad para facilitarle todas las libertades al alter ego del hombre -su contrahombre- y permitirle que ejerza el derecho de perderse en los jardines de la inspiración.

Ciertamente, esta actitud permite que la poesía abstracta también haga un recorrido vigoroso por la ciudad de todos los poemas de este libro. Poesía abstracta que reniega de interpretaciones pero que exige degustaciones. O que rechaza la incómoda asignación de símbolos para permitirnos contemplarla sin la complicación estética y sin los excesos del análisis innecesario. Pero que aun así nos impregna de cierta sensación de libertad y de vida. De sueño, vigilia y somnolencia.

A partir de esta abstracción ignoro si el poema Preludio ha sido escrito por el autor a la ciudad de sus hazañas (Heme aquí en la avenida de tu cuerpo, disparándole palabras a la memoria; construyendo una barraca con los ijares de tus escombros); a la mujer que ama (Cuarenta y cuatro estrellas apagadas rompen las cadenas que las atan. No puedo jactarme de cortar tus primeras cerezas); o a su madre (…Tú si puedes jactarte de que en tu vientre quedaron las huellas de mi infancia).
Tres líneas de cualquier color y de cualquier grosor que atraviesan el lienzo en que el poeta prefirió escribir un poema vital a cambio de pintar la perspectiva de cualquier efigie. Mientras tanto, al margen de la forma, el libro es la llanura en que deambulan cuatro aventureros bien definidos: la denuncia social, el amor, la guerra, y la infancia del autor.
De allí que algunos poemas hayan permitido que el poeta abra las esclusas de su frustración ante el dolor que le provoca la ignominia de la conducta humana. O para que proteste ante la “fierización” que se apodera del ser humano después de hundirse en la inmundicia.
La calle es un bosque donde las fieras caminan libremente. Uno entra y no es el mismo cuando sale. En el rostro se refleja la ignominia y la insanidad del bestiario. Todo es espeso. Denso. Apenas respiro. Mis pulmones no soportan tanta inmundicia. Todo es sucio y sus fábulas crepitan con aliento envenenado.
El poema refleja estéticamente la denigrante realidad en que nos vemos, nos movemos y nos conmovemos cotidianamente. Es un escupitajo al rostro de la violencia ciudadana y de la delincuencia común. Un escupitajo que por muchas razones jamás llegará a su destino o a sus destinatarios. No importa que sea el delincuente común o el político que ignore el valor de los valores y la necesidad de hacer justicia. Lo mismo sucede con El amanecer de la demencia, con que el poeta -sin tomar postura moralista- lanza un grito de atención contra el surgimiento de las “maras” salvadoreñas, en las que “una multitud de niños entra seducida por la ribera de la desmesura”.
Pero no sólo con el dolor de estos poemas desarrolla la faceta de denuncia social. Lo mismo hace con el poema Los zapatos sobre la avenida en el que rinde homenaje a la trabajadora del sexo, ese ser humano que recibe la indiferencia despiadada de la sociedad que la utiliza:
Todas las noches se detenían frente al mismo postigo. Una bebida y un trozo de pan. No importaba la lluvia, el frío o el calor. Siempre caminando las mismas huellas del día anterior, a la misma hora y en la misma esquina.
Eran zapatos auténticos. Por ello, los clientes los preferían y no concebían la idea de que faltaran algún día.
Les crecieron ojeras y una risa sarcástica comenzó a llevarse a la tumba su encanto. Un farol roto quedó como testigo mudo.

La geografía de la rosa en que la figura extraordinaria de Monseñor Romero aparece haciendo inmenso el poema nos hace recordar la zozobra de la guerra civil y los sueños de justicia del patriarca.

Una bala apagó tu voz; mas no el eco de tus palabras
Tus homilías, semilla germinada; acordes de una sinfonía inconclusa; penumbra de un sol menguante.

Tu verbo creció en la ribera del hambre; floreció en los inviernos sin abrigos y se volvió luz en la patria de los sombreros.

Tus palabras palpitan y siguen sangrando en la geografía de la rosa.
O como los poemas Los apátridas, o Clandestino, o Crónica de una clandestinidad, con que rinde homenaje a los salvadoreños que decidieron abandonar el país en que enterraron su placenta -el país más violento del mundo- a cambio de vivir una vida ilegal en la metrópoli.

Claro que Eleazar emplea el recurso de la poesía para compartir detalles sobre su infancia. Por eso los recuerdos van y vienen oscilando del Péndulo de infancia con los que nos permite entrar a ciertos rincones de su vida.

Nada le devolverá la vida que enterró hace muchas páginas. Ni los juguetes y las palabras oxidadas en la noche. Nada traerá la inocencia y su verbo. Nada hará que vuelva al vientre de donde escapó un jueves oscuro de agosto.
Indudablemente CIUDAD DEL CONTRAHOMBRE & NOCTAMBULARIO es un libro lleno de prodigios que nacieron del plectro de este hijo pródigo de San Vicente. “Un jurado compuesto por Pablo García Casado, Marta Agudo, Andrés González Castro, Raúl Quinto, Diego Vaya, Krisma Mancía y Joan de la Vega, en calidad de secretario -reza la página cuatro de esta edición 2008 de La Garúa Libros- decidió conceder el II Premio Internacional de Poesía Joven La Garúa 2006 a los libros Funerales del caballo, de Ángel Padilla (Valencia, España) y Ciudad del contrahombre, de Eleazar Rivera (San Salvador, El Salvador)”.

La verdadera poesía tiene muchos caminos para encontrar al buen poeta. Precisamente por eso le resultó sumamente fácil encontrar a Eleazar. El problema de Eleazar y de algunos poetas de su generación es encontrar buenos lectores que en nuestra sociedad aletargada reconozcan la calidad de sus trabajos. O que al menos rompan los viejos esquemas transculturizados que dificultan la atención en la producción artística nacional.
Con esa intención debo concluir esta nota consignando uno de los poemas que satisfacen plenamente mis expectativas estéticas: Exorcismo.

Hablar del tiempo es tropezar, caer y levantarse. Es azuzar una fogata en los anales de la natal ribera, con los escombros de la edad perdida. Es visitar ciudades corroídas en la distancia. Es regresar a la fosforescencia de silbos de amores deshojados. Es romper el cordón umbilical que nos une; que nos llama, que nos ata; que nos muestre de donde viene la savia y la tinta de nuestro grafito.
II
Todos los días muero en el intento de levantarme. Todos los días la savia brumosa del pasado fluye desde cualquier manantial. Vos aparecés allí, virgen e impoluta. Veo las calles y los edificios sin el encanto de aquellos días. Sin las huellas y las pisadas. Sin las canas y los faroles. Allí enterraste mis palabras y mis idioteces de poeta aficionado. Allí quedó la sal y la sazón del calendario.
III
Siempre faltan los misiles de las sombras clandestinas; los cometas de las palabras y los sepulcros del corazón de la noche. Cómo no extrañar las calles desoladas de tus lunas y el ladrido de la noche a los amantes que deambulaban en tu vientre. Qué lejos estoy de aquellos abecedarios llenos de aguijones sin música, sin imágenes y antídotos secretos.

Siempre faltan exilios para los laberintos; venia para las madrugadas y vidrios para los soles de la distancia.
Danilo Umaña Sacasa
Escritor Salvadoreño

lunes, 12 de abril de 2010

Dirección Nacional de Publicaciones e Impresos

La Secretaría de Cultura de la Presidencia (SEC) informó hoy que Carlos Serpas, quien fungió como Coordinador Editorial desde 2008, ha sido designado como titular de la nueva Dirección Nacional de Publicaciones e Impresos (DPI), entidad que fue fundada en 1953.
Serpas indicó que la finalidad de su gestión será "posicionar a la DPI dentro y fuera del país, atender a las necesidades de salvadoreños escritores residentes en el exterior, así como también de llevar la literatura salvadoreña a la comunidad salvadoreña migrante".
Como subdirectora de la entidad ha sido nombrada Jasmine Campos. Este cargo coordinará el trabajo de la Biblioteca Nacional, la Red de Bibliotecas Nacionales, el Archivo Nacional y el Plan Nacional de Lectura, de acuerdo con un boletín de prensa de la SEC.
(Noticia tomada de www.elsalvador.com)

Conversatorio sobre Alvaro Menen Desleal


lunes, 5 de abril de 2010

Corral de locos

Cuando la sensualidad fracasa, algunos privilegian a la razón, con la que buscan ordenar el caos; según la poesía de Murvin Andino, al final ni siquiera la razón tiene importancia. Todo es devorado por el caos, y si con nuestra mente y nuestra imaginación construimos algo cercano al orden, también esa construcción es un espejismo, una dualidad paralela igual de desesperante. La existencia y el amor son un desfile de reflejos, de imágenes sin profundidad ni forma, de seres que se encuentran momentáneamente en el deseo: sombras que se abrazan ante un espejo ciego, dos espejos blancos y ciegos que se agotan en los besos.
Para Murvin Andino, eso somos los humanos, criaturas incomprensibles, contradictorias y absurdas que vagan sin nombre ni rostro por un paisaje desértico, gritando nombres de seres amados o de dioses imposibles para una falsa espera mientras soñamos la otra nada de la muerte.
(Tomado de Revista nimalapalabra del 29 de junio de 2008)

viernes, 2 de abril de 2010

Generación del XXI

Miguel Huezo Mixco utiliza este término para referirese a los poetas jóvenes salvadoreños nacidos en la década del ochenta del siglo pasado. Lo hace en un artículo publicado en su blog y en La Prensa Gráfica. Les invito a que lo lean y hagan su propia valoración de este hecho. La dirección donde lo pueden encontrar es la siguiente: http://www.talpajocote.blogspot.com/