La bala que me hiera
será bala con alma.
El alma de esa bala
será como sería
la canción de una rosa
si las flores cantaran,
o el olor de un topacio
si las flores olieran
o la piel de una música
si nos fuera posible
tocar a las canciones
desnudas con las manos.
Si me hiere el cerebro
me dirá: Yo buscaba
sondear tu pensamiento.
Y si me hiere el pecho
Me dirá: ¡Yo quería
decirte que te quiero!
Salomón de la Selva
(Nicaragüense)
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