domingo, 10 de junio de 2012

La Anatomìa del Sueño de Carlos Paz Manzano

Por Ismael García C.

En la Facultad Multidisciplinaria de Occidente de la UES, invitados por nuestro amigo el destacado poeta, profesor y licenciado en Letras Eleazar Rivera, presenté una nueva obra literaria del también académico y profesional del oficio literario Dr. Carlos Roberto Paz Manzano, quien en el año 2009 fue becado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para realizar estudios de doctorado en la Universidad de Sevilla, tras los cuales publicó su libro La Teoría Literaria de Roque Dalton, producto de su  investigación doctoral de la obra poética de Roque Dalton, y ha sido ganador de los Juegos Florales Hispanoamericanos en la rama de Cuento con su obra El Acarreo.

Se intenta llegar a la utopía desde la experiencia, se realiza una línea de tiempo, se hace un diagnóstico, se aplica métodos y técnicas de análisis, se hace análisis de coyuntura para cambiar la realidad y pese a los avances queda mucho más por transformar.

Generalmente tenemos un sueño que parece inalcanzable. Hacer un libro es parte de un sueño cumplido. Hasta los sueños más fantásticos están alimentados desde la realidad.

Anatomía del Sueño está planteada en dos partes: La tribu original es la primera de ellas e Historia del Forastero es la segunda. El autor refleja el mundo conocido y nos habla de la historia que conocemos, reflejándola con las imágenes fijadas en los versos que sintetizan su visión. Sortea los peligros de tratar sobre temas históricos y actuales, desde identidades diversas, dando saltos de espacio y de tiempo y logra mantener el interés del lector, utilizando muy bien su imaginación creadora. Carlos Roberto, se remonta en vuelos de imaginación al origen de nuestra especie.

Parte desde los neandertales, afanados en sobrevivir, como especie primigenia. El poeta se reconoce reflexivamente en el Cromagnon que venció a neandertal. Busca la filogénesis histórica tribal-personal, gutural, onomatopéyica, gestual, que intenta rebasar sus límites naturales, para construir un lenguaje humano, arriba al lenguaje hablado y deja constancias figurativas de su paso por un mundo salvaje, que marca íconos realizados con la mano inexperta en un medio inhóspito, construyendo su naturaleza social y su imaginario social encaminándose hacia el neolítico. Es una comunidad primitiva que establece formas de organización social imperfectas, las que algunas veces se vuelven regresivas. En la esclavitud, el humano sometido pasa a valor de compraventa, que aún siendo cosificado siente, piensa y expresa su dolor ante la laceración de sus carnes y la injusticia de ser sometido y privado de sus haberes, de sus derechos, de su libertad. Pero reconoce en el Mesías que trae un nuevo mensaje, una forma de insurrección, que habla de la paz y del verbo, que es amor, incluso para los enemigos de la libertad.

El sobrevuelo onírico-poético pasa por la Edad Media, esa etapa que como las otras no termina por decreto, y que mantiene al mundo repartido en extensas parcelas oprobiosas que niegan la ciencia y la equidad, manteniendo a la mujer doblemente sometida. Tras ese planeo sobre lo medieval el autor arriba al recuerdo onírico de sus ancestros, de nuestros ancestros, que  presenciaron la llegada de los conquistadores que vinieron a trastocar su mundo a privarlos de la continuidad vernácula de la simiente. Llega al siglo XVI, que enmarca las fechas de la conquista de esta región, cuando el colonialismo se constituye acá imponiendo las condiciones económicas de los imperios allende el mar quienes nos implantaron un sistema patriarcal de sometimiento y dependencia.

La literatura debe cultivarse tanto desde la academia y desde la vida misma para que partiendo de la realidad sea capaz de recrearla envestida de los maravillosos ropajes que de el dominio del oficio y la reflexión sobre el oficio. Por eso Paz Manzano recuerda expediciones territoriales o literarias, la  longitud ubicada al sur -el que para nosotros sería el sur latinoamericano y para él es el africano- y los naufragios de amor, la tradición cristiana, marcada por el sincretismo cultural, la piedad del maíz, los grillos, los torogoces, y cuatro horizontes, todos ellos contrastantes con las edificaciones de la urbe, el trabajo de oficina, el smog. Recuerda, sin embargo, que es un vagabundo, que va de paso, constatando lo insólito, lo nunca visto, ante ello, en su poema Testigo Ocular, dice:

“prefiero una milpa en miniatura
esta piedra de moler
este grano de maíz más fiel que la esperanza”.

Los recuerdos llegan mientras se descansa en la hamaca, recuerda las montañas, la carta, la mujer amada. Pero también hay que aprender a desenvolverse por esta vida y estos caminos que plantean acertijos, acudiendo a los que juegan el papel de guías, quienes se suponen cercanos a la verdad y enseñan a los novicios

“la probidad del silencio contra la asfixia y el miedo”.

Siendo un forastero nómada por necesidad para alejarse del virus de una sociedad en crisis recuerda que el jaguar es el nahual de su pueblo. También rememora el pezón que lo vio nacer, la infancia y sus grandiosos motivos imaginarios.

La experiencia se queda y en su Equipaje, guarda:
“el antídoto contra las dictaduras
Y el sumo del maíz…”.
No se olvida de aquellos:
“que buscan el sustento
donde no llega la migra
solo los recaudadores de impuestos
que se cuelgan de la pobreza
y restauran los freeway de la economía”

Esto último escrito desde la experiencia de los africanos que emigran a España, pero que es crudamente aplicable a nuestro continente. Lo que le resulta indudable es que está cerca de la región del canto, sin ser una leyenda radiante, pero que aquí estuvo, declarándose ciudadano del sueño.

Vale la pena contar con esta nueva producción del autor que viene a enriquecer el patrimonio literario nacional, pues además de ser un buen escritor asume con gran compromiso social su trabajo literario, para generar conciencia en los lectores, contribuir en el proceso de cambio y educación para superar los antivalores.

En su último poema de esta obra, EL Jardín, termina el autor recordándonos que:

“todos llegan al santuario

todos a la orilla del mundo”
 

Santa Ana, El Salvador, 28 de mayo de 2012.

……………………

Jorge Ismael García Corleto es escritor, director del Grupo de Actuación Teatral de Occidente (GATO), licenciado en Psicología, y en Educación y master en Educación Superior; trabaja en la docencia en el Centro Escolar INSA y en la Facultad Multidisciplinaria de Occidente de la Universidad de El Salvador, en Santa Ana.


No hay comentarios: