sábado, 16 de junio de 2012

“Siempre he sido un gato, y sigo siendo un gato nada más…”

Martes, 27 de Abril de 2010 09:25 .
Por Rodrigo Godoy

Es tanto el amor que García Corleto lleva por las tablas, que incluso conversando representa varios personajes en uno. Es teatrista. Foto por Rodrigo Godoy.
Autor de ensayos, cuentos, poesía, libros de texto y obras de teatro, García Corleto ha estado siempre ligado al ámbito cultural. Ve clasificado el espectro teatral, y no tiene ningún problema en afirmarlo. El beneficio de la duda es para las nuevas autoridades.

Para usted, ¿Qué es el teatro?
Pues para mí, el teatro es un medio de comunicación que permite proyectar en un escenario los conflictos, que no son siempre producto de la imaginación de un autor, sino reales. La mayor parte de obras en las que yo trabajo son una construcción a partir de vivencias, de hacer una lectura de lo que está pasando en la sociedad.

Entonces, ¿cómo se hace teatro en la realidad de El Salvador?
Lo básico es la gente. La capacidad expresiva de la gente. La oral y gestual. Su desplazamiento en escena. Tener una historia creíble que contar y, a partir de allí, el vestuario mínimo. Tener los elementos necesarios y, muchas veces, comprados en lugares donde venden ropa usada. O comprar telas de las que venden los retazos con libras.

Antes era Concultura, hoy Secultura, ¿Cómo ve el cambio que se ha dado con la institución?
Yo sigo siendo del criterio que lo que deberíamos tener nosotros es un ministerio de cultura. Por ahí hablaban que no había capacidad económica para el ministerio, que presupuestariamente no se podía. Pero pudo haberse programado mantener Concultura tal y como estaba para que, ya al final de la gestión, se elevara a ministerio. Para saber que ya se iba encaminado a ello. Pero el hecho de convertirse en secretaría me parece muy restrictivo en visión. Delimita demasiado el ámbito de autonomía que pueda tener. Una secretaría está más ligada al arbitrio y las decisiones del ciudadano Presidente de la República.

Estaba Breny Cuenca, y ahora tenemos a Héctor Samour, otro académico, tomando el riel de la Secretaria de Cultura ¿Cómo ve el cambio?
Personalmente tengo mis dudas en cuanto a que solo los artistas puedan dirigir una institución de arte y cultura. Tenemos algunas limitantes. Yo tengo la suerte de ser un académico también. Pero hay áreas de carácter financiero, o administrativas-legales donde no somos muy “duchos”. Y creo que esto podría darse tanto en la titular que salió, como el entrante Héctor Samour. Sí me parece que ambos han sido personas muy calificadas. Aunque entiendo que a estas alturas es más demostrable la calificación de alguien que ha tenido a su cargo formación de académicos a nivel de maestría en la UCA, por el  fogueo. Ahora la cosa es, más bien, que ellos deberían estar rodeados de gente que quiera trabajar, apostarle al esfuerzo, y creer también en lo que están haciendo. Que no llegue la gente ni por amiguismos, oportunismos, sino los que están más calificados, acostumbrados a trabajar bajo condiciones difíciles.

¿Tienen buenas expectativas hacia las nuevas autoridades de Secultura?
Pues como GATO incluso le dábamos la bienvenida.  No creo que el Dr. Samour lo haya leído, y no creo que hayamos impactado tanto pero nosotros le dimos la bienvenida. Creemos que, independientemente en quien confíe la Presidencia de la República, el que llegue se merece una oportunidad de poder trabajar y contar con todos los apoyos… no solo gubernamentales, sino de los gremios artísticos, de los trabajadores de la cultura, y de la comunidad.
Y, ¿cómo ve el espectro teatral en el país?
En este momento si hay más interés, y muchas personas que están interesadas en el teatro que antes. Solo que en nuestro país yo veo las cosas así, porque las clasificaciones son difíciles de hacer si uno se detiene a pensar. Pero hay un grupo de teatro que es más comercial. Cuenta con financiamiento, como invertir, con espacios como el Teatro Poma y vender las entradas. Cuentan con el apoyo del aparataje mediático. Están los otros grupos, de carácter profesional, que no cuentan con todos estos apoyos. Ellos tienen que hacer gestiones como espacios en los medios, en las páginas culturales, esos espacios mínimos. No cuentan con la publicitación amplia, como los comerciales. El primer grupo es más para divertimiento y un tanto de sátira política, el segundo es quizá un teatro más de pensamiento, donde quieren darle más peso a lo actoral, con una visión no solo para el regodeo local. Y estamos otros que hacemos un trabajo aficionado, de carácter popular comunitario, que ha sido constante y eso nos permite estar sonando con un mínimo esfuerzo en el plano económico. Siempre es desgastante, porque uno termina poniendo de su bolsa.

Siguiendo la metáfora, ¿Cuántas vidas le quedan a GATO?
Yo espero que GATO viva más allá de mi vida na

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