jueves, 1 de noviembre de 2012

Bruja, requetebruja

BRUJA, REQUETEBRUJA


"Brujo, requetebrujo:
se que no empleas yerbas malignas
para encender el fuego de tu palabra"
Carta a Miguel A. Asturias,
Claudia Lars


Bruja, requetebruja,
¿Con qué fragancia escondida en tu mirada
has logrado estacionarte entre mis sienes?
¿Con qué llama ceremonial en tu sonrisa
has logrado encender para siempre
el fuego muerto de mi cicatrizada ternura?

Yo veo en tus ojos la mirada diáfana
de la bruja excelsa,
mirada eterna de silencio revelado,
breve arroyo de cristales encendidos,
laberintos de tristezas
y oraciones mudas.

Bruja, requetebruja,
¿Cuál es el secreto de tu amanecer dolido?
¿Cuál tu rito para convertirte en carcelera?
¿Con qué signos manejas las estrellas
para hacerme olvidar las amarguras
y despertar de golpes mis caricias fugitivas?
Yo llevo tu imagen soterrada en mi pupila
para disfrutar tu encanto huraño
como hoguera trémula de madurez fecunda,
para ver tu rostro cuando contemplo el cielo,
para derramar mis lágrimas
con el lenguaje de la estrella.

Bruja, requetebruja,
tú tampoco requieres plantas hechiceras
ni garras de gavilán
ni colas de conejo,
ni polvo venga venga,
ni agua de las siete quebradas:
la magia te brota,
sencillamente,
por los poros.
 
Danilo Umaña Sacasa